Antonio de Guevara: Menosprecio de
corte, y alabanza y aldea: Aviso de privados y doctrina de cortesanos: Arte de
marear y trabajos de galera, 1673
«Es privilegio de aldea que cada vecino se
pueda andar no solamente solo, mas aun sin capa y sin manteo, es a saber: una
varilla en la mano, o puestos los pulgares en la cinta, o vueltas las manos
atrás. No pequeña sino grande es la libertad de la aldea, en que si uno no
quiere traer calzas, trae zaragüelles; si no quiere traer capa, ándase en
cuerpo; si le congoja el jubón, afloja las agujetas; si ha calor, ándase sin
gorra; si ha frío, vístese un zamarro; si llueve mucho, embístese un capote; si
le pesa el sayo, ándase en calzas y jubón; si hace lodos, cálzase unos zancos;
y si hay algún arroyo, sáltale con un palo. El pobre hidalgo que en la aldea
alcanza a tener un sayo de paño recio, un capuz cerrado, un sombrero bueno,
unos guantes de sobreaño, unos borceguíes domingueros y unos pantuflos no
rotos, tan hinchado va él a la iglesia con aquellas ropas como irá un señor
aforrado de martas. No gozan de este privilegio los que moran en la villa o
ciudad; porque allí acontece el marido no salir de casa por tener la capa raída
y la mujer no ir a misa por falta de ama.»
