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lunes, 24 de febrero de 2025

VISTIENDO EL ARTE. Santa Leocadia.


Mujer común con cuerpo con gran escote. 

Camisa de mangas amplias. 

Cabezón alechugado.

1617. Aparición de santa Leocadia a san Ildefonso,  Pedro Orrente, Catedral de Toledo




jueves, 19 de diciembre de 2024

El MANTEO O FALDELLÍN FRANCÉS

 

El manteo francés o faldellín francés era prenda semiinterior de damas y burguesas. Estaba formado por un cuerpo o corpiño/cos/justillo sin mangas y una falda  (era similar a la basquiña).
Aparece en el último cuarto del siglo XVI y perdura hasta mediados del XVII. 
Las villanas y criadas lo usaban como prenda exterior. 
Patrón de faldellín francés de Francisco de la Rocha, 1618


 Bibliografía: 

  • María Albaladejo Martínez: Apariencia y representación de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela en la corte de Felipe II.
  •  Carmen Bernis; El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.
  • Ruth de la Puerta: Usos y costumbres del vestido en la Valencia Moderna. Tesis. Facultad de Geografía e Historia. Departamento de Historia del Arte. 272 pp. Anexo I. Apéndice de láminas.
  • José Antonio Fernández: La indumentaria infantil en la corte española de los Habsburgo (1556-1621), Tesis doctoral, 2022.

 

 

 

 


 

 

 

jueves, 4 de enero de 2024

La SAYA (falda-cuerpo)

La saya fue una falda con cuerpo propia de aldeanas desde el último cuarto del siglo XVI que también recibía el nombre de vasquiña.

Podía hacer conjunto con el sayuelo y podía ir bajo otra falda llamada manteo (en el siglo XX manteo y saya harán referencia a una falda genérica). 

Entre pastoras y villanas muy humildes la saya se llevaba corta, dejando ver los tobillos y las pantorrillas. Algo impensable entre mujeres comunes y damas. 

Cristo y la samaritana, Pedro Orrente, mercado del arte.

En 1739 el Diccionario de Autoridades define así la saya: 

Ropa exterior con pliegues por la parte de arriba, que visten las mugeres, y baxa desde la cintúra à los pies.

En el siglo XVIII pasará a ser falda independiente. 

En la primera mitad del siglo XVIII se cita la saya entre mujeres acomodadas. 

Será sinónimo de guardapiés/brial (falda interior y exterior). La llevarán haciendo conjunto con jubón y almilla, cuerpo o, incluso, con ungarina o casaca

Mendiga. Primer cuarto del siglo XVIII. Cristóbal López (detalle) (imagen obtenida aquí)

Segunda mitad del siglo XVIII. Adoración de los pastores, mercado del arte.

1777. Castellana vieja (Ávila), Colección de Trajes de España tanto antiguos como modernos que comprehende todos los de sus dominios, Juan de la Cruz Cano y Olmedilla (imagen obtenida aquí)

Sobre faldilla. 1793. Ramón Bayeu y Subías, colección particular, En depósito en el Museo de Bellas Artes de Oviedo, España (detalle) (imagen obtenida aquí).

H. 1784-95. El rezo del rosario, Luis Paret y Alcázar, Palacio Real, Madrid, España (detalle) (imagen obtenida aquí).

 

*Antes de esa fecha la saya era un traje entero con mangas.

Bibliografía:

  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote.
  • Bárbara  Rosillo Fairén: La moda en la sociedad sevillana del siglo XVIII.
  • Israel Lasmaría Ponz: El traje popular en el siglo XVII.
  • José Manuel Fraile Gil: Fuentes literarias para el estudio del indumento tradicional madrileño. La Calle de Toledo. (Siglos XVII-XX).
  • Amelia Leira: La moda en España durante el siglo XVIII.
  • Ismael Amoros: La revolución de la moda y su trascendencia en España. El caso de la alta sociedad madrileña del siglo XVIII. 
  • Amalia Descalzo: Nuevos tiempos, nueva moda. El vestido en la España de Felipe V.








martes, 5 de diciembre de 2017

INDUMENTARIA DE ESTAR POR CASA. MUJERES.

1667. La emperatriz Margarita Teresa, Jan Thomas Kunsthistorische Museum, Viena (Imagen obtenida aquí)

Alguna vez me han preguntado si las mujeres de la nobleza del siglo XVI y del XVII iban siempre vestidas con los trajes con los que aparecen en los cuadros, en una pose que se nos antoja rígidos maniquíes. Lógicamente contesto que no. Esta idea de que las damas iban de punta en blanco durante todo el santo día se ha extendido, además, «gracias» a las series de televisión y a las películas.

Emperatriz Isabel, Tiziano, Museo del Prado (detalle)

También me suelen preguntar si les sería fácil moverse, o si el uso de los cartones de pecho deformaría el cuerpo de las niñas.

Hacia 1575. Las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, Museo del Prado, Madrid

A la primera pregunta contesto que en los retratos de Corte las damas llevarían esos trajes sólo para aquellos momentos en los que tendrían que mostrar todo su poderío, así como para eventos y fiestas donde no tuvieran que moverse mucho. O simplemente para posar ante el pintor. Hay que tener en cuenta que las telas eran caras y difíciles (o imposibles) de lavar como para utilizarlas en la vida diaria.

1660-70. Ines Zúñiga, Carreño, Museo Lázaro Galdiano (imagen obtenida aquí)

En cambio, en el día a día, para estar por casa, para recibir visitas o realizarlas, tanto las mujeres adultas como las niñas, vestirían con prendas mucho más cómodas, asequibles y lavables. 

Estas ropas serían:

Ropa de levantar, que era un vestido holgado y abierto que se utilizaba sobre todo para levantarse de la cama:

María Magdalena, José Leonardo, Catedral de Santa María Magdalena, Getafe, Madrid (detalle) (imagen obtenida aquí)

Cuerpo (sin cartón de pecho) y  basquiña (sin verdugado o guardainfante):

Hacia 1610. Un caballero de Santiago y su esposa, atribuido a Luis Tristán, Franckfort, Kentucky University (detalle) (imagen obtenida aquí)

Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda, Juan Sánchez Cotán, 1590, Museo del Prado, Madrid


En cuanto a la segunda pregunta, es cierto que el peso de las telas y de los adornos junto con el cartón de pecho, el cuello de lechuguilla y los chapines no ayudaría a echarse unas carreras, pero tampoco debía de ser muy difícil llevarlas, e incluso danzar con ellas. Desde muy pequeñas se acostumbraban a llevarlas y aprendían a moverse sobre los chapines. Por supuesto, el uso del cartón de pecho no tendría por qué deformar el cuerpo de las niñas ya que su uso sería limitado. 

Primera mitad del siglo XVII. Abigail y David, círculo de Juan de la Corte (detalle)


lunes, 7 de julio de 2014

El CUERPO, corpiño

Prenda del siglo XVI y XVII.

Prenda propia de villanas, mujeres comunes y servidumbre. 
Las mujeres nobles y las burguesas también usaron cuerpos pero, en general, sólo para estar por casa.

Juan I de Castilla con cuerpo de color negro. 1505. Traslado del cuerpo de Felipe el Hermoso, anónimo, Museo Reales de Bellas Art4es, Bruselas, Bélgica (detalle) (imagen obtenida aquí)

El cuanto al corpiño o corpecico hacía referencia a la prenda llamada cuerpo que llevaba las mujeres comunes. Mientras que este mismo término era usado para una prenda interior entre las cortesanas para dar a los torsos una superficie lisa.

Cuerpo bajo de las mujeres cortesanas:
Prenda sin mangas (y por lo tanto la zona del hombro quedaba como un tirante más o menos ancho), que no pasaba de la cintura (es decir, sin faldilla), terminada en pico por delante (imitando a los jubones) y con un gran escote apaisado, de ahí el nombre de cuerpo bajo. Se abrochaba por detrás, pero por delante se colocaban botones y lazos como si se abrochara por delante. Podía ir cuchillada. Tenía ceñidero, es decir, un cordón o una cinta de seda, algodón, hilo u otra materia que ajustaba la prenda a la cintura.
Conjuntaba con la vasquiña.

Se confeccionaba con telas ricas: seda, tafetán, raso, damasco, terciopelo... Al enseñar la camisa esta es también de gran riqueza; las mangas se ahuecaban atándose con lazos y se adornaban con encajes.


Cuerpo en las mujeres comunes: 
era similar al de las cortesanas, pero por delante podía llevar cordones, quedando medio abierto.

Podía ser de tres formas:

1. No pasaba de la cintura.

Cuerpo y vasquiña haciendo juego. Es un cuerpo de lujo. Siglo XVII. Magdalena penitente, escuela española, mercado del arte (detalle)

2. Con pequeña halda o faldilla que cubre las caderas.


Jael y Sisara, atribuido a Antonio de Pereda,  Galería Nacional de Dublín, Irlanda (detalle) (imagen obtenida aquí

3. Terminado en pico por delante (imitando al cuerpo bajo estilo jubón de las cortesanas).

Curación milagrosa de una endemoniada. Inicios del XVII, Pintura mural del Monasterio de Guadalupe, Cáceres (detalle)

Primer tercio del siglo XVII. La Calderona, Museo de las Descalzas Reales, Madrid (detalle)

Conjuntaba con la saya.

Los cuerpos o corpiños de mujeres comunes y de villanas podían llevar mangas unidas a ellos por varios puntos, o se atacaban con agujetas, luego eran mangas postizas, a veces hechas con otra tela. 

Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda, Juan Sánchez Cotán, 1590. Museo del Prado, Madrid (detalle)

Cuerpo bajo y vasquiña. Ambas prendas con ribetes. Hacia 1610. Un caballero de Santiago y su esposa, atribuido a Luis Tristán, Franckfort, Kentucky University (detalle) (imagen obtenida aquí

Es posible que los cuerpos con mangas también recibieran el nombre de sayuelo.


Un corpiño interesante es este cuyas mangas están cosidas totalmente al hombro y además están abiertas longitudinalmente. H. 1662-65. Nacimiento de San Francisco, Juan de Alfaro y Gámez, Museo de Bellas Artes de Córdoba (detalle)


Una curiosidad: en 1639 se prohíbe jubones y cuerpos escotados salvo los de las prostitutas. Como solía suceder, no se hizo ningún caso.
 
 
Jubón de escote bajo y vasquiña. 1613. Embarque de los moriscos en el Grau de Valencia, Pere Oromig, Fundación Bancaja, Valencia (imagen del libro de Carmen Bernis: El traje y los tipos sociales en el Quijote, 2001)


Entrada relacionada:
El jubón femenino.

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Bibliografía:
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria medieval española. Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: Las Mujeres; Los Hombres. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC 1975.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • González Marrero, María del Cristo, La casa de Isabel la Católica, espacios domésticos y vida cotidiana. Diputación de Ávila, Institución Gran Duque de Alba (Ávila). 2004.
  • Lasmarías Ponz, Israel: El traje popular en el siglo XVII (PDF)
  • Lasmarías Ponz, Israel: Labradores a la moda, labradores al uso: el lenguaje del traje en Aragón en la Edad Moderna. Universidad de Zaragoza. (PDF)
  • Sigüenza Pelarda, Cristina: La moda en el vestir en la pintura gótica aragonesa. Institución “Fernando El Católico”, Excma. Diputación de Zaragoza.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI. Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009. Strbáková, Radana: Procesos de cambio léxico en el español del siglo XIX: el vocabulario de la indumentaria. Tesis doctoral. Universidad de Granada 2007.




lunes, 3 de marzo de 2014

El Greco y la Dama del armiño: cien años de polémica.

H. 1590. La dama del armiño, ¿Sofonisba Anguissola?, Sir Willian Stirling-Maxell Collection, Glasgow Museum, Escocia


La dama del armiño viste un bohemio de seda o tela rica con forro de piel de lince. La toca es fina, de tela de "holanda" (tejido que era muy caro). Lleva un cuerpo escotado y cuyo borde va decorado. Debajo una camisa de pecho o baja también de "holanda", que hace juego con el cuerpo. El peinado que luce es el alto copete de moda en los años 90 del siglo XVI. El puño tiene un tamaño que se estiló también por esos años. Este es el resumen del análisis que la especialista Bernis hizo del atuendo, consiguiendo fechar con exactitud el retrato. Wethey, tiempo antes, ya hizo notar la peculiaridad del peinado.


En 1913 (hace un siglo), Tormo se aventura a decir que la mujer retratada en “La Dama del Armiño” es la infanta Catalina Micaela, hija de Felipe II. Su parecido con el retrato que hay en el Museo del Prado y atribuido a Sánchez Coello es sorprendente.


Gracias al trabajo de Bernis, Kusche la compara con otros retratos de El Greco de ese mismo periodo, concretamente con la Dama con flor. De esta última obra comenta que la pincelada "es inmensamente más suelta y pastosa que la del retrato de Glasgow y que en este retrato no existe ninguno  de los detalles minuciosos que se ven en la Dama del Armiño". Acabará por atribuirla a Sofonisba Anguissola (discípula de Sánchez Coello) ya que el rostro de la mujer es idéntico al de la infanta Catalina Micaela en otros retratos realizados por ella, y muy parecido a la pequeña que aparece en el El retrato de la niña con el enano, que es Margarita de Saboya, hija de la infanta.


También hace similitudes en la composición y la técnica de la pintora con otros de sus retratos de esa misma época. Además, nos recuerda que hacia 1591 el duque de Saboya, marido de la infanta, viajó a España llevando a Felipe II un retrato de la misma. Ésta residía en Saboya justo en los años que se hizo el retrato, cuando Sofonisba vivía en Génova.


Por lo tanto, si es Catalina Micaela, El Greco no pudo pintarla porque tras su fracaso en El Escorial (hacia 1582) dejó de trabajar para la Corte.


1584 - 1585. Alonso Sánchez Coello, Museo del Prado, Madrid (detalle)




   

H. 1591 Sofonisba Anguissola, Dama con toca (o ¿Catalina Micaela?), colección particular


1593. Margarita de Saboya con un enano, Anguissola Sofonisba, col. particular (detalle)


H. 1580, Roland de Moys, subasta 

Enlaces relacionados en este blog:
Visitando a La dama del armiño en Toledo

Bibliografía:

  • Albaladejo Martínez, María: Apariencia y representación de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela en la corte de Felipe II. Universidad de Murcia, facultad de letras, departamento de Historia del Arte.
  • Bernis Madrazo, Carmen: La moda en la España de Felipe II a través del retrato de corte. En el catálogo de la exposición Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II. Madrid: Museo del Prado. 1990
  • Bernis, Carmen: La dama del armiño y la moda, Archivo español de Arte, 1986.
  • Camón Aznar, José: Dominico Greco, Espasa-Calpe, 1950
  • Kusche, María: Retratos y Retratadores: Alonso Sánchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la Rua, Rolan de Moys. Fundación Apoyo Historia Arte Hispánico, 2003.
  • Tormo, Elías: Los médicos y el caso de El Greco. Por el arte. Gaceta de la asociación de pintores y escultores, I. 1913.
  • Wethey, Harold E.: El Greco y su escuela: Catalogo comentado, Ediciones Guadarrama, 1967.
  • Cuaderno de Sofonisba


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