jueves, 17 de mayo de 2012

LOPE DE VEGA: un hombre contradictorio.


¿De la mujer como centro de sus pasiones al machismo doméstico?

¿La mujer propia ha de ser
de ingenio humilde y mediano,
no arrogante ni discreta,
que es insufrible trabajo;
porque con ingenio humilde
sujétase al hombre,
cuando es justo que le obedezca,
y en cualquier dudoso caso
veréis que sólo responde:
"mi marido lo ha mandado;
esto dijo mí marido";
y, aunque la hiciesen pedazos,
no la sacarán de aquí.
Mas si pica en lo delgado,
cuanto dijere el marido
se ha de hacer por lo contrario:
si la mujer ha de ser
para tratar el regalo
del hombre, basta que sepa
su lenguaje castellano.
Griega y latina, ¿a qué efecto?
si a sufrilla no acertamos
sabiendo sola una lengua,
que es la propia, ¿no está claro
que sabiendo cinco o seis
no podrá sufrirla un mármol?
Gentil discreción, ¡por Dios!,
ver a un marido en su estrado
asentado a Salomón,
y en la mesa estar hablando
un Aristóteles griego,
y tener de noche al lado
a Licurgo, a Cicerón
o a Tito Livio romano.

 La doncella Teodor, Lope de Vega, escrita entre 1610-1012

Como nadie él supo alabar a la mujer. No hay comedia donde no la ensalce de uno u otro modo. Escribió poemas con admirables referencias a su belleza, a sus dotes amatorias e incluso a la agudeza y a la buena disponibilidad para adquirir conocimientos. Pero si rascamos un poco en sus versos observamos que sus alabanzas tal vez sean interesadas. De él no se puede negar que era un coleccionista de amistades (como también de enemistades), además de un gran adulador.

Y si bien ensalzaba las virtudes de la mujer no dudaba en hacer lo contrario relegándola al papel de ama de casa.

Al igual que Tirso de Molina, Quevedo o Calderón de la Barca, Lope de Vega satirizaba los encuentros literarios de las mujeres en academias y reuniones. Pensaba que determinadas mujeres sí debían tener formación, pero que valían más para el matrimonio. Ese era su papel en la sociedad, la de casada. Y una vez casada, ilustrarse, estaba de más.

Escribe Arco que Lope “era enemigo declarado de la cultura libresca femenina: no por la cultura en sí, sino porque en el matrimonio hacía a las mujeres dominadoras e insufribles, y por esto él no pasaba”.

Enlace de interés en este blog:


Bibliografía:

  • Arco y Garay, Ricardo del: La sociedad española en las obras dramáticas de Lope de Vega. Madrid: Escelicer, 1942.
  • Fraile Seco, David: Mujer y cultura: la educación de las mujeres en la Edad Moderna. Foro de Educación, ISSN 1698-7799, Nº. 4, 2004.
  • Sánchez-Crespo Muñoz, Mª del Carmen: El personaje de Laura en “La Vengadora de las Mujeres”: Cultura, tradición y modernidad. Lope de Vega: Comedia urbana y comedia palatina. XVIII, Jornadas de Teatro Clásico, Almagro, 1995.
  • Vosters, Simón A.: Lope de Vega y las damas doctas.  Actas III, 1968.
  • Walde Moheno, Lillian von der: Lo esencial y lo arbitrario. Un acercamiento a La vengadora de las mujeres, de Lope de Vega. Nueva revista de filología hispánica, ISSN 0185-0121, Tomo 48, Nº 1, 2000.



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