jueves, 14 de junio de 2012

LA VENTA DE LAS ARTES PICTÓRICAS

Como actualmente en el Rastro de Madrid, y supongo que en muchas otras calles de España, las pinturas desde la Edad Media se vendían en plena calle o en puestos determinados o tiendas. Hay testimonio de ello en una miniatura de las Cantigas de Santa María. Por aquel entonces se vendía tablas, siempre con motivos religiosos, para la devoción casera o para colocarlas en las hornacinas o repisas de las calles.  


La tienda que nos muestra la miniatura está bajo dos arcos y un poyete servía para exponer la mercancía.

Cantigas de Santa María de Alfonso X El Sabio, hacia 1280-85, Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid

Un ejemplo de cómo o dónde colocaban las tablas o cuadros en las casas lo podemos ver en este lienzo del siglo XVI.

Escena bíblica de la vida de Samuel y David, 1500-20, Maestros de la circuncisión de Schretlen, pintor flamenco activo en Sevilla, ¿Escuela andaluza?, subasta (detalle)

Los vendedores de cuadros eran pintores que no alcanzaban la fama. Unos por ser mediocres o realmente malos, otros por ser subestimados en su trabajo. Habría pintoras pero si no formaban parte de una importante familia de artistas, también sus cuadros serían vendidos al resguardo de las fachadas.

Un par de cuadros del siglo XVII nos muestra como las pinturas se exponían al público colgados o apoyados contra las fachadas de los edificios.

Se sabe que en Madrid se vendían en las gradas de San Felipe, enfrente de la Cárcel de Corte, en la calle de Toledo, de Barquillo y en la red de San Luis. Los pintores  que tenían taller y tienda también sacaban sus cuadros fuera.


Anónimo, hacia 1700, Palacio de Santa Cruz, antigua Cárcel de Corte, hoy sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, despacho del Introductor de Embajadores, Madrid (detalle)



Anónimo, plaza de la Cárcel de Corte, mediados del XVII, Ministerio de Asuntos Exteriores, Madrid





Un cuadro interesante y que vale la pena mostrar aquí es el pintado por José Claudio Antolínez donde aparece un "pintor de tienda o pintor pobre" o un "corredor de cuadros". Su aspecto harapiento nos da una idea de las condiciones de vida de unos o de otros.


Pintor pobre, José Claudio Antolínez, 1670, Antigua Pinacoteca, Munich, Alemania

Bibliografía:

  • Bruquetas Galán, Rocío: Técnicas y materiales de la pintura española en los siglos de oro. Fundación de apoyo a la historia del arte hispánico, Madrid, 2002.
  • Menéndez Pidal, Gonzalo: La España del siglo XIII leída en imágenes. Real academia de la Historia. Madrid, 1986.

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