lunes, 8 de octubre de 2012

EL ESCOTE: Un paisaje desde siempre deseado por el hombre.


Después de la entrada que hicimos sobre la camisa de la mujer desde la Edad Media hasta el siglo XVII, nos planteamos otra  entrada algo más "lúdica" en la que el escote sería el protagonista. 
Y aquí está:

Hasta el siglo XIII los vestidos de a cuerpo de las mujeres (la saya y el brial) así como la camisa se cortaban por el mismo patrón. Los escotes se hacían pequeños, redondos, lo justo para poder pasar la cabeza. En otros casos se hacía un corte centrado en la parte delantera.

Disputa y prendimiento de Santa Catalina, h. 1241-55,  ©Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona (detalle) 

Sin embargo podemos encontrar escotes bien generosos:

 Juegos diversos de Axedrez, dados, y tablas con sus explicaciones, ordenados por mandado del Rey don Alfonso el Sabio, 1283-87 (detalle)

A inicios del siglo XIV desde Francia hace su aparición la moda de llevar los trajes ajustados, marcando bien el pecho y con el escote redondo. La mujer empieza, por fin, a tener formas.

Poco a poco, por los años 30, el escote se agranda, se muestran los hombros. Durante los últimos años adquiere la forma de “U”, cuya amplitud variará según el atrevimiento de la mujer.

  Pintura mural, Ferrer Bassa, 1343-45, Monasterio de Pedralbes, Barcelona (detalle)

  El pecho queda aprisionado y se abomba a finales del siglo XIV metiendo forros o borra en las prendas.  Huida a Egipto, Retablo de la Vida de la Virgen, Maestro Alpuente, h. 1390-1405, Museo de Zaragoza (detalle)


Anunciación, finales del siglo XIV, Taller de Coimbra, Museo de la Catedral de Santiago de Compostela, La Coruña (detalle)

Virgen sedente con el niño, Anónimo, finales del siglo XIV, Museo Diocesano de Astorga, León (detalle)

En el XV, por influencia francesa-borgoñona, llega el escote en pico, aunque no fue muy asimilado por las españolas. Se abrió tanto que al final la prenda quedó abierta hasta la cintura. Ahora bien, para que no quedaran excesivamente expuestos los senos, se usa cordones o cintas para mantener más o menos unidos los bordes o se velaba la delantera poniendo debajo una prenda interior llamada cos u otra tela destinada para este fin.

Escote todavía redondeado.   Retablo de la Virgen y San Jorge, Luis Borrassá (principios del XV), Iglesia de San Francisco, Villafranca del Penedés, Barcelona (detalle)

1400. Santa Úrsula, ¿Maestro Jacobus?, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona (detalle) (imagen obtenida aquí)

Retablo del Salvador de Broto, 1490-98, Juan de la Abadía, el Viejo, Museo de Zaragoza (detalle)

Briales con escote en pico, debajo llevan una tela para velar el pecho; además de llevar una camisa con escote cuadrado. H. 1485. Retablo de San Juan Bautista, Pedro Berruguete, Iglesia de Santa María de Campo, Burgos (detalle)

En los años 80 conviven el escote en pico, el redondeado y uno nuevo: cuadrado o trapezoidal. Este último acabará por imponerse a finales de siglo. El uso de la gorguera se dispara entre las mujeres más pudorosas o se muestra el borde superior de la camisa con sus múltiples adornos que la embellecen. 
Algunas gorgueras y camisas son tan transparentes que apenas velan nada.

Santo Domingo de Silo entronizado como obispo, Bartolomé Bermejo, 1474-1477, Museo del Prado, Madrid (detalle)

La Piedad, Maestro de Palanquinos, escuela castellana, último cuarto del s. XV, subastas (detalle)

La decapitación de San Juan Bautista, Maestro Palanquinos, h.1490-1500, Art Instute of Chicago, EEUU (detalle)

Escote cuadrado, bordeando las prendas superiores según moda anterior a los años noventa. Hacia 1480-88. Bodas de Canaán, Fernando Gallego (detalle) (imagen obtenida aquí)


Las tentaciones de San Antonio, anónimo, h. 1480, (detalle)

 Hasta Isabel la Católica llevó los atrevidos escotes. Proyecto para la Capilla de San Juan de los reyes, Isabel La Católica, h. 1485-90, Juan Guas, Museo del Prado, Madrid (detalle; imagen obtenida de la obra de Carmen Bernis) (ver el dibujo realizado por Juan Guas en este enlace)

Una pena no haber encontrado una imagen de este cuadro con mayor resolución. Vemos como la toca más tradicional y el escote se complementaban; genial. Nacimiento de la Virgen, Tríptico de Santa Ana, anónimo, H. 1490, Castillo de Perelada, Gerona (detalle) (imagen obtenida aquí)

Escote muy exagerado, tal vez por ser una alegoría, aunque no se puede descartar que algunas mujeres se atrevieran a llevarlo (y no hablo de mujeres de vida alegre). La Visión Delectable de la Filosofía y Artes Liberales, Alfonso de la Torre, 1477, Biblioteca Nacional de París (detalle; imagen obtenida de la obra de Carmen Bernis)

Segunda mitad del XV, Nacimiento de la Virgen, anónimo,  ©Museo episcopal de Vic, Barcelona (detalle)

Las bodas de Canaan, Maestro de los Reyes Católicos, 1496, Samuel H. Kress Collection, Nueva York, EEUU (detalle)

XV. Santa Elena, escuela castellana (detalle)

En el siglo XVI el escote cuadrado impuesto por la moda francesa y flamenca sigue haciendo furor. Especialmente si el escote de la prenda de a cuerpo es muy pronunciado. Las mujeres de clase media y las villanas serán las que lucirán más su torso, mientras las mujeres de Corte se ponen gorgueras, valonas, valoncillas y cabezones para velar el pecho. Aún así, a mediados de siglo, como mandan las buenas costumbres y para dar ejemplo, prevalece la moda de los escotes altos.
Surge la lechuguilla que cubrirá todo el cuello.

La sinagoga, Gil de Siloé, h. 1500, capilla del condestable, Catedral de Burgos (detalle)


Doña Leonor. Grabado de Crónica de Juan II, Hernán Pérez de Guzmán, 1517 (detalle)

La crucifixión, Juan de Flandes, 1509-18, ©Museo del Prado, Madrid (detalle)

El descendimiento, Pedro Machuca, 1547, ©Museo del Prado, Madrid (detalle)

Primer tercio del siglo XVI. Degollación de San Juan Bautista, Escuela castellana, Taller de Antonio de Elejalde, Museo de Burgos (detalle)

En el siglo XVII se llevará los escotes en barco entre la gente pudiente, mientras entre la gente del pueblo apenas se cubre el busto.

La crucifixión, Pedro Orrente, hacia 1645, subasta (detalle)

Las tentaciones de San Jerónimo, H. 1657, Juan de Valdes Leal, Museo de Bellas Artes de Sevilla (detalle)

Nacimiento de la Virgen, Alonso Cano, 1663-62, Catedral de Granada (detalle)

Dama del abanico, h. 1646, Diego de Silva y Velázquez, Wallace Collection, Londres (detalle)

Margarita de Austria, segunda mitad del siglo XVII, atribuido a Claudio Coello, subasta (detalle)


Bibliografía:

Bernis, Carmen: Indumentaria femenina española del siglo XV: la camisa de mujer, Archivo Español de Arte, 30, 1957.
Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria medieval española. Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: I. Las mujeres; Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1975.
Sigüenza Pelarda, Cristina: La Moda en el Vestir en la Pintura Gótica Aragones. Instituto “Fernando el Católico”, excma. Diputación de Zaragoza, 2000.

Sigüenza Pelarda, Cristina: La moda femenina a finales de la Edad Media, espejo de sensibilidad. Costumbres indumentarias de las mujeres a través de las artes plásticas del gótico en La Rioja. Berceo, ISSN 0210-8550, Nº 147, 2004.

4 comentarios:

  1. Estupenda entrada! Veo que eres fan como yo, de la inolvidable Carmen Bernis
    Un cordial saludo!!

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    Respuestas
    1. Absolutamente. Comencé a interesarme sobre la historia del vestido con una de sus obras y ya tengo casi toda su bibliografía. Para mí fue un reto buscar las imágenes que ella ponía en color.

      Muchas gracias.

      Otro cordial saludo.
      Consuelo

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  2. Degollación de San Juan Bautista...¿No sería mejor poner DEGÜELLO? Vamos, digo yo...

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    Respuestas
    1. Es posible que también se pueda decir, pero yo siempre lo he visto (por tanto, escrito) como degollación, o decapitación.

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