domingo, 23 de junio de 2013

ET IN ARCADIA EGO : LOS BAÑOS ESTIVALES EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII

O el nudismo, costumbre de ayer y de hoy.



 
Siglo XVII. El Manzanares durante la fiesta de San Juan, escuela española, colección particular, Madrid


 
Virgen de Pilar  la entrada del virrey de Aragón Juan José de Austria. Anónimo aragonés, 1669, colección particular

Baños en el Manzanares en el paraje del Molino Quemado (sería frente a la Casa de Campo, en el Camino del Pardo), Félix Castello, principios del siglo XVII, Museo de la Historia, Madrid 

En estos cuadros costumbristas vemos que tanto hombres como mujeres acudían al río durante las fiestas veraniegas para disfrutar, sin tapujos, de sus aguas. Algunos bañistas lo hacían con la camisa puesta y otros no dudaban en quitarse las prendas que les estorbaban para darse un buen chapuzón. Los baños nocturnos también eran habituales, desde que se ponía el sol hasta no más tarde de las once... 

Los escritores de la época recogen esta costumbre. Por ejemplo, Francisco de Quevedo en uno de sus romances satiriza al río madrileño como sigue:


Descubre Manzanares secretos de los que en él se bañan

Manzanares, Manzanares,
arroyo aprendiz de río,
tú que gozas, tú que ves
en verano y en estío
las viejas en cueros muertos,
las mozas en cueros vivos.


Luis Vélez de Guevara, en El diablo Cojuelo (1641), escribía:

Daban en Madrid, por los fines de julio, las once de la noche en punto, hora menguada para las calles y, por faltar la luna, jurisdicción y término redondo de todo requiebro lechuzo y patarata de la muerte. El Prado boqueaba coches en la última jornada de su paseo, y en los baños de Manzanares los Adanes y las Evas de la Corte, fregados más de la arena que limpios del agua, decían el «Ite rio est»;…”


Jerónimo de Barrionuevo en sus Avisos del 31 de julio de 1655 comentaba:

Domingo día de Santiago fue apacible y templado, de mar a mar el río de coches y de hombres y mujeres en pelota, medio vestidos y desnudos, que con la diversidad entretenían… ”.


Vicente Suárez de Deza, por 1663, escribe:


Mojiganga de lo que pasa en el río de Madrid en el mes de julio


Este es el día del juicio
sin duda, puesto que veo
a tantos en cueros vivos”.
 

Y los visitantes extranjeros se sorprendían de la "Movida madrileña". Para muestra El diario del viaje del Cardenal Francesco Barberini, en 1626, que escribió Cassiano del Pozzo, donde podemos leer (y sonreír):


“…en cada fiesta el Diablo quiere su propio altar, y así, si por una parte se desarrollan adecuadamente tal y como apenas [se ha descrito], por otra el desorden no es poco ya que, por el calor que trae la estación y por hacerse la vigilia en esta noche [23 de junio], gran parte de la ciudad y sobre todo las mujeres, va a aquel río Manzanares, al puente Segobiano, y allí gentes del populacho, tanto hombres como mujeres, se lavan entremezclados con poco recato para el servicio del alma. Aquellos otros de [mejor] condición pasan la velada yendo de arriba abajo, así como entrando con las carrozas en el río para gozar de las locuras de estos [primeros]. Acostumbran la mayoría de las mujeres a acudir aquí esta noche y al amanecer [aparecen] desgreñadas, adornando las carrozas y los caballos con vegetación  y flores, que en definitiva parece una arcadia, el Siglo de Oro respecto de la libertad y de la poca vergüenza. Entre estas [mujeres] se ve también a gentiles damas que con el pretexto de creer que el fresco de aquella noche les hará bellas sus cabelleras y se las  mantendrá, descienden de sus carrozas y con el acompañamiento adecuado despeinadas caminan paseando y pavoneándose."

Y


"...vimos a muchos, que vestían con mucha corrección con terciopelos y nobles telas, quitarse las calzas y recogerse los pantalones hasta las rodillas [...] con la capa echada a la espalda, y andar paseando por el dicho río tocando y cantando. Lo mismo se observa entre las mujeres y jóvenes, que se habían puesto un par de pantalones cortos de tela fina y se habían alzado las ropas quedando con la camisa suelta y las piernas desnudas, y que levantando hasta media pierna caminaban también disfrutando del fresco. Había un grupo de jóvenes que de cuando en cuando nadaban y de cuando en cuando se tiraban, quedando desnudos y cubriéndose con una sola mano las partes pudendas."

"Ma come che diceva il Principe di Pollonia nel passare,  che fece l’anno passato per Roma in proposito dell feste ( 24 Giugno, S.Re.Gio.Battista ) e del baccano che haveva visto qualche volta farvici, che ogni festa il diavolo ci voleva il suo altare, così in questo se per una parte si fà bene como sopra da altra ‘l scomponimento non è poco perché con occasione del caldo, che porta la stagione, del vegliarsi detta notte, gran parte della città, e massime donne vanno a quel rio Manzanares, al ponte Segobiano, e quivi di gente bassa huomini, e donna alla confusa si lavano con poc’acquisto per servitio dell’anima, gli altri poi di conditione se la passano in andar sù e giù, e entrar con le carrozze nel fiume, e goder di vista le pazzie altrui, usano gran parte della donne andar detta notte, e al far del giorno scapigliate accomodando le carrozze e cavalli con verdura, e fiori, e in somma pare un’arcadia, el secol d’oro in riguardo della libertà, e della poca notitia della vergogna".
Il diario del viaggio in Spagna del Cardinale Francesco Barberini, scritto da Cassiano del Pozzo, 1626

Enlace relacionado en este blog:

IR EN PELOTA

Bibliografía:


  • Anselmi, Alessandra: El diario del viaje a España del Cardenal Francesco Barberini escrito por Cassiano del Pozzo, 1926. Doce Calles S.L. 2004
  • Díez Borque, José Mª., (ed.), Jerónimo de Barrionuevo, Avisos del Madrid de los Austrias y otras noticias., Madrid, editorial Castalia, 1996.
  • Luján, Néstor, Madrid de los últimos Austrias, Editores: Madrid: ONCE, Centro Bibliográfico y Cultural, 1993.
  • Pozuelo, José Mª, Antología poética, Francisco de Quevedo. Ediciones B, Libros Clásicos, 1989.
  • Suárez de Deza, Vicente, Mojiganga de lo que pasa en el río de Madrid en el mes de julio, Teatro breve (II). Edición crítica de Esther Borrego Gutiérrez, Kassel, Reichenberger, 2000
  • Vélez de Guevara, Luis, El diablo Cojuelo, Edición Ángel R. Fernández, Clásicos Castalia

9 comentarios:

  1. Qué delicia ver esas imágenes ahora, con este calor...:-) Buena recopilación de imágenes y textos, Consuelo. Gracias por compartirlos.
    Un abrazo,
    Patricia

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    Respuestas
    1. Gracias a ti, Patricia ;.)
      Un detalle más sobre la mentalidad de la España del Siglo de Oro. Tan alejada de lo que siempre hemos creído.
      Un fuerte abrazo
      Consuelo

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  2. Respuestas
    1. Si no te importa yo me quedo en camisa. ¡Me puedo resfriar! :-P

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  3. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA


    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia.

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente.


    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

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  4. Nunca me hubiera imagina a la gente del barroco bañarse en pelota picada. Y menos hombres y mujeres juntos. ¡Gracias por esta información tan curiosa!

    ¡Un abrazo enorme!

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    1. ¡Mira! la expresión picada no sé de dónde viene.
      Sí, nuestros antepasados sabían divertirse. El pudor era para otros momentos.

      Otro abrazo

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  5. Al menos también durante la Edad Media, en las zonas habiltadas para baños curativos, los que se metían en las aguas, o bien lo hacían en pelota picada o cubiertos con camisa ligera, Todo lo más, se habían construído unas estructuras de madera con techado para no sé bien, si evitar que fuera tan diáfana la vista o protegerles del sol durante el largo tiempo en que allí permanecían... o para ambas cosas. Pero en este caso de los baños del Manzanares ya era por puro disfrute; no obstante, a pesar de que el pequeño río es y era poco favorable para meterse más allá de la cintura, salvo algún tramo, lo que trae como consecuencia que la temperatura del mismo, sea algo templada. Que diferencia de cuando se mete uno en la Pedriza o más arriba, donde nace, ya que, además de sentir el frescor, uno puede beber allí mismo, de sus aguas.

    ¡Que estupendo que se haya revitalizado esta entrada! ¡Genial! Leyendo los relatos, me quedo pensando en si las gentes de más alcurnia, solían ir más al norte del entonces Alcázar, que podían con las carrozas y las gentes más sencillas, al Puente de Segovia, que más cerca lo tenían, salida algo más lógica del Madrid de entonces.

    ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. Gracias, Kinn. Aprendemos contigo. :-)

      Seguramente tendrían sus zonas acotadas.

      Saludos también :-)

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