Mostrando entradas con la etiqueta copete. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta copete. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de junio de 2014

El PEINADO en el siglo XVII

Hombre:
En la primera mitad del siglo XVI se prefirió el pelo corto. Se sigue llevando el copete. Hacia 1602 es más abultado, rizado o ligeramente ondulado (durará hasta los años 30). Habrá, por supuesto, quien lo considere un estilo propio de hombres afeminados.


Copete algo más abultado.1615, Retrato de Felipe III, Bartolomé González, Museo del Prado, Madrid (detalle)


Copete en su última fase. 1618, estatua funeraria de don Fernando Cortés, Museo arqueológico de Madrid (detalle) (imagen obtenida aquí)



Hacia 1600 tiene lugar otra revolución, la de doblar las puntas hacia arriba (ver retrato de Felipe III). En algunos casos estas se llevan abiertas y levantadas, en otros muy curvas y afiladas (tenacillas, engomado o bigotera de cuero al servicio de sus dueños). Estos bigotes levantados será signo de bravura y por supuesto, se utilizará como arma de seducción.
Las patillas se ponen de moda.

H. 1630. Dama y caballero, Francisco Pacheco, Museo de Bellas Artes de Sevilla (detalle)

H. 1635. Felipe IV, Diego de Velázquez, National Gallery de Londres, Reino Unido (detalle)

En los años 30 el hombre empieza otra vez a dejarse crecer el pelo (que alcanzará la espalda durante el reinado del Carlos II) y se coloca un mechón por delante de las orejas. El bigote se lleva grande o como años anteriores.


1656. Felipe IV, Diego de Velázquez  (detalle)

En los años 40 sobrepasaba ya las orejas y años después llegará a rozar los hombros e incluso sobrepasarlos.


1655-1660. Juan José de Austria, anónimo madrileño, Museo del Prado, Madrid (detalle)

Los villanos (que no renuncian a su barba poblada) y el resto de la población llevará el pelo corto, salvo cuando se pone de moda el pelo largo. 


H. 1615,  Retablo de la vida de Cristo, Adoración de los pastores, Luis Tristán,  Parroquia de San Benito Abad, Yepes, Toledo (detalle)

Mujer:
A finales del siglo XVI surge el copete llamado jaulilla. A inicios del XVII es ya muy apuntado.

Copete muy apuntado, será su culminación. ¿1600? Círculo de Frans Pourbus, Isabel Clara Eugenia de Austria, subasta (detalle)

En la segunda década, la cabeza pasa de ser apuntada a ser redondeada.

H. 1605. Margarita de Austria con la infanta Ana. Bartolomé González, Kunsthistorisches Museum, Viena (detalle)

Y por la misma década el peinado baja ya del todo y tiende a abultarse por los lados, que será cada vez más exagerado en la segunda mitad del siglo XVII. También se coloca un pequeño mechón delante de las orejas, e incluso se vuelven a cubrir. Sobre la frente se luce un pequeño mechón liso o rizado, que también perdurará pasado los años 50.

Con rodete. H. 1615, Isabel de Francia, reina de España, Frans Pourbus "el Joven", Museo del Prado, Madrid (detalle)


Con rodete. H. 1615. Isabel de Borbón, anónimo, Museo del Prado, Madrid (detalle)

En los años 30 hasta los 60 la melena es corta y abultada en los laterales; se decora con joyas y lazos. Será moda exclusiva española.

H. 1630. Dama y caballero, Francisco Pacheco, Museo de Bellas Artes de Sevilla (detalle)


1653. La infanta María Teresa, Diego Velázquez, Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (detalle)


Luego se ponen trencitas, se hace una raya al lado y  una onda sobre la frente, durando este estilo hasta los años 80. Se llega a colocar postizos. 
1660-70. Inés Zúñiga, Juan Carreño de Miranda, Museo Lázaro Galdiano (detalle)


Finales del XVII. Margarita de Austria, Claudio Coello, subasta

En los 90 se vuelve a rizar el pelo o se ahueca y desparece la onda. Se mantienen los postizos.

De todos modos habrá alguna mujer que seguirá con la moda de los cabellos elevados, ya muy abandonada por la fecha del siguiente retrato (ver aquí la evolución de este peinado fuera de España):


1630, Doña Inés Zúñiga, Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, National Museum, Poznań, Polonia (detalle)

Mientras, el resto de mujeres llevarán el pelo largo recogido en trenzas y moños.


1578, Desposorios místicos de Santa Catalina, Alonso Sánchez Coello, Museo del Prado, Madrid (detalle) (imagen obtenida aquí)

H. 1642. Nacimiento de la Virgen, José Leonardo, Museo del Prado, Madrid (detalle)



Enlaces relacionados en este blog:

Más imágenes en FACEBOOK

Bibliografía:

  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • Bernis Madrazo, Carmen: La moda en la España de Felipe II a través del retrato de corte. En el catálogo de la exposición Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II. Madrid: Museo del Prado. 1990.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI.  Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009.

jueves, 10 de abril de 2014

Visitando a La dama del armiño en Toledo

Ya la conocía. Un viaje a Edimburgo; una mañana en la Galería Nacional; una exposición sobre pintura española. Y la dama estaba allí. Por aquel entonces, agosto de 2009, solo me interesaba su belleza.


El lunes pasado (aniversario del fallecimiento de El Greco), cuando entré en Santa Cruz, Toledo, iba más segura. Dispuesta a saludarla como se saluda a una vieja amiga. Dispuesta a entenderla mejor, pero sabiendo que ella estaba allí por error. 


Una vez frente a ella no pude evitar una mueca de disgusto. Ese no era su lugar, entre dos caballeros, mejor habrías estado sola en una pared. Y mucho menos tras un cristal que transformaba el lienzo en un cartel. 

Luego le dije: "tú fuiste hija de reyes y mujer de duque, pero sobre todo fuiste mujer hogareña; años tras año preñada. En el día a día, vestías con corpiño y vasquiña. Con toca de mujer casada cuando bien te deba la gana; en los días fríos, seguro.
Y eras amiga de tus amigas, como tu entrañable Sofonisba. Creciste a los ojos de ella. Y ella quiso plasmar tu belleza, tu piel picada por la viruela, con la belleza que posee toda mujer que sabe amar."

Así que me reafirmé en que ella no pertenecía a El Greco.
Así que decidí hacer esta entrada, pero esta vez destacando la evolución del peinado. 
Y mientras, podemos ir fijándonos en los labios:


El cabello se lleva ensortijado con los dos arcos que convergen en ángulo sobre la frente, de moda en los años 70.
Hacia los años 70.  Catalina Micaela, atribuido a Alonso Sánchez Coello, subasta (detalle)

El cabello se lleva ensortijado con los dos arcos menos marcados.
Hacia 1575.  Catalina Micaela, Alonso Sánchez Coello, Museo del Prado (detalle)

Cabello ensortijado, muy voluminoso en los laterales.
H. 1585, Roland de Moys, subasta (detalle)


El cabello está ya completamente ensortijado. Ya no se estilan los dos arcos
H. 1585  Catalina Micaela, Sofonisba Anguissola, Museo del Prado (detalle)


A mediados de los años 80 el cabello empieza a levantarse para formar los copetes, tanto el de la frente como el copete posterior. Aquí todavía está el cabello ahuecado. 
1585. Catalina Micaela,  Alonso Sánchez Coello, The Hermitage, San Petersburgo (detalle) (imagen obtenida aquí)


Se eleva el copete desde la frente, esto comienza a inicios de los años 90 y alcanza su máxima altura a principios del siglo XVII; el cabello deja de estar ahuecado a los lados (el rostro quedaba así más estilizado). 
H. 1591 Sofonisba Anguissola, Dama con toca (o ¿Catalina Micaela?), colección particular

Copete de pelo elevado desde la frente.
H. 1590. La dama del armiño, Sofonisba Anguissola, Sir Willian Stirling-Maxell Collection, Glasgow Museum, Escocia (detalle)

Copete muy alto.
H. 1597. Catalina Micaela (detalle)


Enlaces relacionados en este blog:
El Greco y La dama del armiño: cien años de polémica
El peinado en el siglo XVI y XVII

lunes, 3 de marzo de 2014

El Greco y la Dama del armiño: cien años de polémica.

H. 1590. La dama del armiño, ¿Sofonisba Anguissola?, Sir Willian Stirling-Maxell Collection, Glasgow Museum, Escocia


La dama del armiño viste un bohemio de seda o tela rica con forro de piel de lince. La toca es fina, de tela de "holanda" (tejido que era muy caro). Lleva un cuerpo escotado y cuyo borde va decorado. Debajo una camisa de pecho o baja también de "holanda", que hace juego con el cuerpo. El peinado que luce es el alto copete de moda en los años 90 del siglo XVI. El puño tiene un tamaño que se estiló también por esos años. Este es el resumen del análisis que la especialista Bernis hizo del atuendo, consiguiendo fechar con exactitud el retrato. Wethey, tiempo antes, ya hizo notar la peculiaridad del peinado.


En 1913 (hace un siglo), Tormo se aventura a decir que la mujer retratada en “La Dama del Armiño” es la infanta Catalina Micaela, hija de Felipe II. Su parecido con el retrato que hay en el Museo del Prado y atribuido a Sánchez Coello es sorprendente.


Gracias al trabajo de Bernis, Kusche la compara con otros retratos de El Greco de ese mismo periodo, concretamente con la Dama con flor. De esta última obra comenta que la pincelada "es inmensamente más suelta y pastosa que la del retrato de Glasgow y que en este retrato no existe ninguno  de los detalles minuciosos que se ven en la Dama del Armiño". Acabará por atribuirla a Sofonisba Anguissola (discípula de Sánchez Coello) ya que el rostro de la mujer es idéntico al de la infanta Catalina Micaela en otros retratos realizados por ella, y muy parecido a la pequeña que aparece en el El retrato de la niña con el enano, que es Margarita de Saboya, hija de la infanta.


También hace similitudes en la composición y la técnica de la pintora con otros de sus retratos de esa misma época. Además, nos recuerda que hacia 1591 el duque de Saboya, marido de la infanta, viajó a España llevando a Felipe II un retrato de la misma. Ésta residía en Saboya justo en los años que se hizo el retrato, cuando Sofonisba vivía en Génova.


Por lo tanto, si es Catalina Micaela, El Greco no pudo pintarla porque tras su fracaso en El Escorial (hacia 1582) dejó de trabajar para la Corte.


1584 - 1585. Alonso Sánchez Coello, Museo del Prado, Madrid (detalle)




   

H. 1591 Sofonisba Anguissola, Dama con toca (o ¿Catalina Micaela?), colección particular


1593. Margarita de Saboya con un enano, Anguissola Sofonisba, col. particular (detalle)


H. 1580, Roland de Moys, subasta 

Enlaces relacionados en este blog:
Visitando a La dama del armiño en Toledo

Bibliografía:

  • Albaladejo Martínez, María: Apariencia y representación de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela en la corte de Felipe II. Universidad de Murcia, facultad de letras, departamento de Historia del Arte.
  • Bernis Madrazo, Carmen: La moda en la España de Felipe II a través del retrato de corte. En el catálogo de la exposición Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II. Madrid: Museo del Prado. 1990
  • Bernis, Carmen: La dama del armiño y la moda, Archivo español de Arte, 1986.
  • Camón Aznar, José: Dominico Greco, Espasa-Calpe, 1950
  • Kusche, María: Retratos y Retratadores: Alonso Sánchez Coello y sus competidores. Sofonisba Anguissola, Jorge de la Rua, Rolan de Moys. Fundación Apoyo Historia Arte Hispánico, 2003.
  • Tormo, Elías: Los médicos y el caso de El Greco. Por el arte. Gaceta de la asociación de pintores y escultores, I. 1913.
  • Wethey, Harold E.: El Greco y su escuela: Catalogo comentado, Ediciones Guadarrama, 1967.
  • Cuaderno de Sofonisba


viernes, 21 de febrero de 2014

La GORRA de mujer

Fue una prenda masculina que apareció a finales del siglo XV y que terminó por incorporar la mujer a su vestuario como tocado de lujo. 
Mientras que fuera de España la gorra ya fue lucida por ellas desde las primeras décadas del siglo XVI, aquí tendrá menos aceptación y tardará en imponerse (hay grabados en el Códice Madrazo-Daza de hacia 1540 donde se ven mujeres con gorra y Luis Vives, en 1528, se quejaba del uso de este tocado).
Al principio la copa era baja pero poco a poco irá aumentado su altura hasta los años 90. Se hacía, además de fieltro, de terciopelo, raso y damasco. Estaba ricamente guarnecida y llevaba plumas y medallas.

Las gorrillas o gorritas eran de menor diámetro y muy altas. 

Veamos su evolución:


 H. 1540. Baile Español, Códice Madrazo-Daza, Biblioteca Nacional, Madrid (detalle)

Es una copia de J. Pantoja de la Cruz de un cuadro de Sofonisba Anguissola realizado hacia 1565. (H. 1605. Isabel de Valois, Juan Pantoja de la Cruz,  Museo del Prado, Madrid) (detalle)

La gorra empieza a elevarse:

La infanta Isabel Clara Eugenia, 1579, A. Sánchez Coello, Museo del Prado, Madrid (detalle)

La copa se estrecha y se eleva un poco más:

Gorilla. Isabel Clara Eugenia, 1585-90, A. Sánchez Coello, Museo del Prado, Madrid (detalle)

La copa sigue reduciendo su diámetro, fase final de un proceso iniciado en los años 80:

Las plumas ocultan la gorrilla, 1606. Margarita de Austria, J. Pantoja de la Cruz, Museo del Prado, Madrid (detalle)

Pero también por la primera década del siglo XVII empieza a moderarse la altura de la gorra, al igual que la del copete de pelo.


Enlace relacionado en este blog:
LA GORRA de hombre


Bibliografía:
  • Astor Landete, Marisa: Indumentaria e Imagen - Valencia en los siglos XIV y XV, Valencia.1999.
  • Benito Vidal, María Purificación: La moda en la Valencia del siglo XV. Real Academia valenciana de cultura. 2003.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria medieval española. Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: Los Hombres. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1975.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • Bernis Madrazo, Carmen: La moda en la España de Felipe II a través del retrato de corte. En el catálogo de la exposición Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II. Madrid: Museo del Prado. 1990.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.
  • Sigüenza Pelarda, Cristina: La moda en el vestir en la pintura gótica aragonesa. Institución “Fernando El Católico”, Excma. Diputación de Zaragoza.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI. Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009.

domingo, 16 de febrero de 2014

Vistiendo a El Greco (2)

Peinados, cuello y tocas de los personajes femeninos:

Peinado a la moda española de los años 90 del siglo XVI. La toca tradicional cubre el copete posterior o postizo (que va enjoyado) y el cuello. 

Dama con una flor en el pelo, h. 1590-1595, colección particular


Tocas tradicionales con el borde repulgado. Muy de moda a finales del siglo XVI. Encima, manto.

Madre dolorosa, Bode Museum Berlín (Imagen obtenida aquí)

La Virgen María. h. 1590, Musée des Beaux-Arts, Strasbourg, Francia

1577-79, El Expolio, Catedral de Toledo (detalle) (ver con mejor resolución el peinado de la mujer de espalda aquí)

Posiblemente Santa Ana lleve una toca de rebozo. La Virgen lleva dos tocas.

Entre 1594 y 1604. La sagrada familia, Hospital de San Juan Bautista, Toledo (detalle) (ver con mejor resolución aquí)

Velillo: toca muy sutil, rala, en la que se podía bordar. 

1578-80, María Magdalena penitente, Worcester Art Museum, EEUU (detalle)

lunes, 10 de febrero de 2014

Vistiendo a El Greco (1)

El Cuello de lechuguilla de los personajes masculinos pintados por El Greco era en su mayoría un cuello escarolado, es decir con los abanillos irregulares y no almidonados, propio de hombres serios o entrados en años.
También iremos viendo los peinados y las barbas y los bigotes que estilaban.

Cuello de lechuguilla escarolado todavía de tamaño pequeño. H. 1570. La adoración del nombre de Jesús, National Galery, Londres (detalle)

La lechuguilla empieza a aumentar su radio a partir de 1570 y se va elevando hasta tocar las orejas. Perdurará hasta 1590. 

Cuello de lechuguilla con randas. Bigotes caídos, que dejarán de estar de moda en la segunda mitad del XVI. Convencida de que el copete comenzaría hacia los años ochenta entre la gente con grandes entradas.  H. 1578-80, El caballero de la mano en el pecho, Museo del Prado, Madrid (detalle)

Bigote ancho en las puntas y estas levantadas. 1580. Casa de Leiva,  Museo de Beaux-arts de Montréal, Montreal, Canadá (detalle)

Cuello de lechuguilla escarolado. Barba larga no atusada propio de letrado y hombres mayores. 1582-85, retrato de un médico, Museo del Prado, Madrid (detalle)

Bigotes caídos de moda en la segunda mitad del siglo XVI. Barba puntiaguda (moda que se mantendrá hasta principios del siglo XVI). 1582-85, retrato de un caballero, Museo del Prado, Madrid (detalle)

Cuello con los abanillos almidonados. Lógicamente habrá quien no siga la moda de afeitarse las mejillas y preferirán llevar barba y bigote abundantes. 1590, Alonso de Ercilla y Zuniga  The Hermitage, San Petersburgo, Rusia (detalle)

Cuello de lechuguilla con randas. 1585-90. San Luis Rey de Francia e Hijo, Museo del Louvre, París (detalle)


H. 1590. Cristo en la cruz con donantes, Museo de Louvre, París (detalle)

1587-1600, retrato de un caballero anciano, Museo del Prado, Madrid

Aun así habrá hombres que lucirán cuellos pequeños y sin almidonar (la gente mayor optaba por este modelo). Barba larga y descuidada, propia de letrados y hombres de edad avanzada. 1595-1600, Autorretrato, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York


Peinado con copete. 1597-1599. San Martín y el mendigo, National Gallery of Art, Washington (detalle)



Cuello sobrepasando ya las orejas. 1590, retrato de hombre, The Hispanic Society of America, Nueva York

En la primera década del siglo XVII el cuello sigue subiendo por detrás. Su altura, al mismo tiempo que aumenta el radio, llegará a sobrepasar la cocorota (en 1611, gracias a un pragmática, el radio disminuye). Para sujetar estas lechuguillas tan grandes se lleva un alzacuello.

La lechuguilla tiene los “abanillos” apretados, de moda desde 1603, y ligeramente ondulada, también de moda en la primera década.

H. 1600. Virgen de la Caridad, Hospital de la Caridad, Illescas, Toledo (detalle)

Peinado con copete y con barba corta, como se estilaba entre la gente joven. 1603, Retrato de un pintor, Museo de Bellas Artes de Sevilla (detalle)

Este retrato, por el tamaño del cuello, correspondería a una fecha cercana a 1605. Además lleva copete. Retrato de caballero, Museo del Prado, Madrid


Bigote con puntas levantadas y despeinadas. H. 1612-1614. Julián Romero y su santo patrono, Museo del Prado, Madrid (detalle)

Por último, la valona de letrado:


H. 1575. Retrato de arquitecto, Statens Museum for Kunst, Copenhague, Dinamarca (detalle)


La gente mayor no renunciaría al copete. H. 1600. Antonio Covarrubia, Museo de Louvre, Paris (detalle) 

Enlace relacionado en este blog:
El peinado


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...