martes, 24 de junio de 2014

El SAYUELO, GONETE

El término sayuelo, así como el de gonete, está documentado a finales del siglo XV. Ambas prendas aparecen en inventarios de una misma persona, por lo que serían prendas distintas, pero que por ahora no sabemos en qué se diferenciaban.

Fueron usadas por todas las clases sociales. Se llevaban haciendo juego con la basquiña.

El gonete era una prenda corta que cubría la cadera; en el siglo XVI se alarga sobrepasándola. El cuerpo era ajustado. Podía llevar mangas largas o cortas o mangas de quita y pon. 

El sayuelo era también una prenda corta pero que llegaba hasta las caderas. Con o sin mangas.

Es posible, por tanto, que la diferencia estuviera en lo ajustado que iría al torso. 

Se confeccionaban con todo tipo de telas y se podían forrar con otra tela, con piel y guarnecer con ribetes o con perfiles de piel.

Pasado el primer tercio del XVI el sayuelo  (el vocablo gonete desaparece) es sólo usado por las clases populares, servidumbre y villanas. La longitud de la prenda es variable. Podía cerrarse por delante con cordones o con cintas. Se lleva sin mangas, aunque de tenerlas la mayoría eran de la de quita y pon.  Entre las villanas ricas el sayuelo se hacía de diversas telas y se adornaba con picados, cuchilladas y ribetes.
El sayuelo podía llevarse suelto o recogido en la cintura con algún tipo de ceñidor. Se conjuntaba con la saya y el manteo (falda).

Encima se llevaba la mantellina o el rebociño.

Otra prenda similar, y como prenda de a cuerpo, en este siglo fue el cuerpo/corpiño, muy corto y ajustado, que también usaban las mujeres de la clase alta.

El sayuelo podía ir encima del gonete. Y durante el siglo XVI debajo del cuerpo.


Gonete de manga corta, acuchillada; dejando ver o las mangas de la camisa, aunque también pueden ser mangas postizas. 1489-95. Mujer hilando, Rodrigo Alemán, sillería del Coro de la Catedral de Toledo (detalle)

Gonete con mangas con bullones dejando ver las mangas de la camisa, que también se ve por el escote cuadrado; vasquiña con perfiles. Debajo lleva saya sin mangas. La mujer de la izquierda con saya sin mangas. H. 1490-1500. Nacimiento de la Virgen de Pedro Berruguete, Museo de Santa Eulalia, Paredes de Nava, Palencia (detalle)

1499-1503. Nacimiento de la Virgen, retablo de la Colegiata de Santa María de Bolea, Maestro de Bolea, Huesca (detalle) (Imagen obtenida aquí)

1530-40. Christoph Weiditz, Original Das Trachtenbuch Das des Christoph Weiditz von seinen nach Spanien und den Niederlanden, Museo Nacional de Nuremberg, Alemania (detalle) (imagen obtenida aquí)

Sayuelos de villana. Nacimiento de la Virgen, círculo de Juan Sánchez Cotán, mercado del arte (detalle)

San Isidro y el milagro del pozo, anónimo, ¿principios del XVII?, Museo Municipal de Madrid (detalle) (imagen obtenida aquí)


El sayuelo  también fue una prenda masculina. 

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Bibliografía:

  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria medieval española. Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: Las Mujeres; Los Hombres. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC 1975.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • González Marrero, María del Cristo, La casa de Isabel la Católica, espacios domésticos y vida cotidiana. Diputación de Ávila, Institución Gran Duque de Alba (Ávila). 2004.
  • Sigüenza Pelarda, Cristina: La moda en el vestir en la pintura gótica aragonesa. Institución “Fernando El Católico”, Excma. Diputación de Zaragoza.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI. Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009. 
  • Strbáková, Radana: Procesos de cambio léxico en el español del siglo XIX: el vocabulario de la indumentaria. Tesis doctoral. Universidad de Granada 2007.



viernes, 13 de junio de 2014

El PEINADO en el siglo XVII

Hombre:
En la primera mitad del siglo XVI se prefirió el pelo corto. Se sigue llevando el copete. Hacia 1602 es más abultado, rizado o ligeramente ondulado (durará hasta los años 30). Habrá, por supuesto, quien lo considere un estilo propio de hombres afeminados.


Copete algo más abultado.1615, Retrato de Felipe III, Bartolomé González, Museo del Prado, Madrid (detalle)


Copete en su última fase. 1618, estatua funeraria de don Fernando Cortés, Museo arqueológico de Madrid (detalle) (imagen obtenida aquí)



Hacia 1600 tiene lugar otra revolución, la de doblar las puntas hacia arriba (ver retrato de Felipe III). En algunos casos estas se llevan abiertas y levantadas, en otros muy curvas y afiladas (tenacillas, engomado o bigotera de cuero al servicio de sus dueños). Estos bigotes levantados será signo de bravura y por supuesto, se utilizará como arma de seducción.
Las patillas se ponen de moda.

H. 1630. Dama y caballero, Francisco Pacheco, Museo de Bellas Artes de Sevilla (detalle)

H. 1635. Felipe IV, Diego de Velázquez, National Gallery de Londres, Reino Unido (detalle)

En los años 30 el hombre empieza otra vez a dejarse crecer el pelo (que alcanzará la espalda durante el reinado del Carlos II) y se coloca un mechón por delante de las orejas. El bigote se lleva grande o como años anteriores.


1656. Felipe IV, Diego de Velázquez  (detalle)

En los años 40 sobrepasaba ya las orejas y años después llegará a rozar los hombros e incluso sobrepasarlos.


1655-1660. Juan José de Austria, anónimo madrileño, Museo del Prado, Madrid (detalle)

Los villanos (que no renuncian a su barba poblada) y el resto de la población llevará el pelo corto, salvo cuando se pone de moda el pelo largo. 


H. 1615,  Retablo de la vida de Cristo, Adoración de los pastores, Luis Tristán,  Parroquia de San Benito Abad, Yepes, Toledo (detalle)

Mujer:
A finales del siglo XVI surge el copete llamado jaulilla. A inicios del XVII es ya muy apuntado.

Copete muy apuntado, será su culminación. ¿1600? Círculo de Frans Pourbus, Isabel Clara Eugenia de Austria, subasta (detalle)

En la segunda década, la cabeza pasa de ser apuntada a ser redondeada.

H. 1605. Margarita de Austria con la infanta Ana. Bartolomé González, Kunsthistorisches Museum, Viena (detalle)

Y por la misma década el peinado baja ya del todo y tiende a abultarse por los lados, que será cada vez más exagerado en la segunda mitad del siglo XVII. También se coloca un pequeño mechón delante de las orejas, e incluso se vuelven a cubrir. Sobre la frente se luce un pequeño mechón liso o rizado, que también perdurará pasado los años 50.

Con rodete. H. 1615, Isabel de Francia, reina de España, Frans Pourbus "el Joven", Museo del Prado, Madrid (detalle)


Con rodete. H. 1615. Isabel de Borbón, anónimo, Museo del Prado, Madrid (detalle)

En los años 30 hasta los 60 la melena es corta y abultada en los laterales; se decora con joyas y lazos. Será moda exclusiva española.

H. 1630. Dama y caballero, Francisco Pacheco, Museo de Bellas Artes de Sevilla (detalle)


1653. La infanta María Teresa, Diego Velázquez, Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (detalle)


Luego se ponen trencitas, se hace una raya al lado y  una onda sobre la frente, durando este estilo hasta los años 80. Se llega a colocar postizos. 
1660-70. Inés Zúñiga, Juan Carreño de Miranda, Museo Lázaro Galdiano (detalle)


Finales del XVII. Margarita de Austria, Claudio Coello, subasta

En los 90 se vuelve a rizar el pelo o se ahueca y desparece la onda. Se mantienen los postizos.

De todos modos habrá alguna mujer que seguirá con la moda de los cabellos elevados, ya muy abandonada por la fecha del siguiente retrato (ver aquí la evolución de este peinado fuera de España):


1630, Doña Inés Zúñiga, Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, National Museum, Poznań, Polonia (detalle)

Mientras, el resto de mujeres llevarán el pelo largo recogido en trenzas y moños.


1578, Desposorios místicos de Santa Catalina, Alonso Sánchez Coello, Museo del Prado, Madrid (detalle) (imagen obtenida aquí)

H. 1642. Nacimiento de la Virgen, José Leonardo, Museo del Prado, Madrid (detalle)



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Bibliografía:

  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • Bernis Madrazo, Carmen: La moda en la España de Felipe II a través del retrato de corte. En el catálogo de la exposición Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II. Madrid: Museo del Prado. 1990.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI.  Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009.

miércoles, 11 de junio de 2014

La SABOYANA

Covarrubias dice de esta prenda: ropa de muger. Dixofe afsi, porque vino efte genero de veftido de Saboya. Dize un cantarcillo viejo: "Hazeme una saboyana, marido así os guarde Dios. Hazeme una saboyana, pues las otras tienen dos."

A inicios del XVI, en un documento, aparece escrito como saya saboyana o sayo saboyano

Para Bernis la prenda era una variedad de la saya pero con la falda abierta por delante (en forma de V invertida) y más corta. 

Aquí tenemos una prenda de la segunda mitad del siglo XV con la falda abierta y con mangas cosedizas.

Saya abierta a modo de la futura saboyana. Debajo muestra la faldilla con verdugos. 1477. La visión delectable, de Alfonso de la Torre, Biblioteca Nacional de París, Francia (detalle) 

Isabel de Portugal, posible copia de Jacob Seisenegger (imagen obtenida aquí)

La saboyana en el siglo XVII es similar a la saya cortesana, con sus mangas redondas y sus manguillas. Debajo siempre iba la vasquiña:

Con mangas redondas.  H. 1600. Dama y caballero español, Hispani et Hispaniae in vestitu cultus, Sebastien Vrancx y Peeter de Jode (detalle) 

1560. Isabel de Valois, Alonso Sánchez Coello, Kunsthistorisches Museum, Viena, Austria

Lo que me queda por saber es el nombre de esta prenda fuera de España:

1547-1599. Catalina de Medicis, Anónimo, Galería de los Uffizi, Florencia, Italia

Finales del XVI. Ana Catalina Gonzaga, anónimo

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Bibliografía:

  • Astor Landete, Marisa: Indumentaria e Imagen - Valencia en los siglos XIV y XV, Valencia.1999.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria medieval española. Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: Los Hombres. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1975.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • Bernis Madrazo, Carmen: La moda en la España de Felipe II a través del retrato de corte. En el catálogo de la exposición Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II. Madrid: Museo del Prado. 1990.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI. Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009.
  • Revista La Ilustración Española y Americana 29, pág. 78.



martes, 27 de mayo de 2014

Los GREGÜESCOS o greguescos:

El término gregüescos aparece en documentos de 1572. En el siglo XVII sustituye definitivamente a las calzas de muslos tendidos o calzas largas (prenda esta última que aparece hacia 1590). 
Y el calzón, prenda ceñida al muslo, sustituirá hacia 1640 al greguesco.
Se cree que pudieron venir de los mercenarios griegos, aunque parecer ser que la palabra proviene del italiano grechesco, que quiere decir a la griega (¿prenda a la manera griega?).

Fueron más o menos amplios, llegaban hasta las rodillas y se sujetaban con cinta a ellas. Se podían acuchillar. El resto de las piernas se cubría con medias.
Se hacían con chamelote, terciopelo, raso, damasco, batista, gamuza, burel... Durante el XVII se hace notar la influencia francesa, por ejemplo se ataban a las rodillas con cinta adornada con una roseta

Hoy en día se usa el término greguescos para nombrar la prenda llamada calzas: las que aparecen en los retratos reales. Pero con toda seguridad, y como bien dice la investigadora Carmen Bernis, son prendas distintas. A continuación pongo unos enlaces que nos pueden dar unas pistas:

En Poder de Ercilla a Pedro López, residente en Valencia, para que hiciese dar cumplimiento a una ejecutoria por la que se mandaba prender a Miguel de Nogueral, su paje, que se ausentó de su servicio llevándole, entre otras cosas, cuarenta y tres ejemplares de La Araucana. 14 de noviembre de 1579 hay referencia a unas calzas de terciopelo y unos gregüescos de damasco pardo. 


En Oficio: Relojero (1591) se habla de unos «greguescos de cuero de benado sin aforro».

En la obra de Don Quijote, Cervantes llama a la misma prenda que lleva el caballero como calzón, greguescos y valones.

Los gregüescos, así como la valona francesa (que aparece a inicios del XVII), fueron prendas diferentes. Pero luego ambas se refirieron a cualquier tipo de calzón, llegando incluso a llamarse así a las calzas/muslos ya pasadas de moda

Como vemos, Covarrubias, 1611, define a la valona como: "Un cierto género de zaragüelles o gregüescos, al uso de los valones, gente alemana del Ducado de Borgoña, balonotes. Y porque estos mesmos traen unos cuellos de camisas, extendidos y caídos sobre los hombros: llamaron en España balonas las que han empezado a usar de este modo." 

1581. Omnium pene Europeae, Asiae, Africae, Americae Pentium habitus, Abraham de Bruyn,  Amberes (detalle)

1635. Alonso Verdugado, Francisco Zurbarán, Dahlem Museum, Berlín (detalle)

Aquí vemos, de izquierda a derecha, primero un calzón corto o zaragüelles (propio de villanos), luego unas calzas y por último los gregüescos (el futuro calzón de mediados del siglo XVII). Finales del XVI. Tapices de las “Guerras del archiduque Alberto de Austria”, Palacio Real de Madrid (detalle) (imagen obtenida en ArteHistoria)

1631. Felipe IV, Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, National Gallery, Londres (detalle)

La voz greguesco a finales del siglo XVII termina haciendo referencia a los calzones de los villanos (también fueron llamados bribiescos o breviescos). Por supuesto, apenas tiene que ver con los gregüescos de los cortesanos. Eran calzones que en muchos casos iban abiertos por abajo; algunos no pasaban de la rodilla y otros llegaban hasta los tobillos. A los más largos se les hacían cortes verticales en los bordes inferiores para poder ponérselos con más facilidad.

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Enlaces relacionados en este blog:

Bibliografía:
  • Bernis Madrazo, Carmen: La moda en la España de Felipe II a través del retrato de corte. En el catálogo de la exposición Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II. Madrid: Museo del Prado. 1990.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI. Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009.



martes, 20 de mayo de 2014

El TOCADO DE CUERNOS

Fue uno de los tocados más extravagante del siglo XV. De origen francés, “cornes”.
Tuvo aceptación en Castilla. Apenas en el Reino de Aragón. En el Reino de Valencia fue nula.

Se confeccionaba con unos elementos armados con dos protuberancias a cada lado llamadas trufas, las cuales, al variar su tamaño, hacían que el tocado fuera más o menos alto, más o menos redondeado o más o menos puntiagudo. Generalmente la trufa se cubría con una crespina. Y en España todo el tocado se recubría con velotoca.

Entre 1415 y 1420 las trufas eran bajas, pudiendo ser redondeadas o puntiagudas. Algunas tendieron a ensancharse.

Cuernos puntiagudos, envueltos en una crespina con perlas; encima lleva una toca. 1414-15. Presentación del paño de la Verónica a Abgar, Retablo de la advocación franciscana del convento de Santa Clara de Vic (Osona), Luis Borrassá, Museo Episcopalde Vic, Barcelona (detalle)

Tocado de cuerno aún redondeado bajo toca larga y listada. 1420-1435. S. Félix predicando, Retablo de San Félix de Gerona,  Maestro de Torralba, Iglesia de S. Félix de Gerona, Torralba de Ribota, Zaragoza (detalle) (imagen obtenida aquí)

En los años 30 las trufas se afilan.

Toca o alfarda listada recubriendo los cuernos puntiagudos. 1450-60. Virgen de la Misericordia, Museo Episcopal de Vic, Barcelona (detalle; imagen obtenida de la obra de Bernis)

A mediados de siglo son más redondeadas, y hacia los años 60 se elevan (en algunos casos de manera exagerada) para luego volver a bajar.


Cuernos a la moda de los años 50, menos pronunciada y más redondeada. Obsérvese el armazón y los cabellos trenzados. H. 1450. Doña Constanza y sus hijas, anónimo, Museo Diocesano de Burgos (procedente Iglesia de San Gil, Burgos) (detalle)

Trufas levantadas. Lleva un rollo encima y una toca. Mediados del XV. El festín de Herodes, anónimo, ©Museo Metropolitano de Nueva York (detalle)

Tocado de cuernos muy exagerado. No tuvo mucha aceptación en España. Las trufas van rodeadas de una crespina. 1460. Genealogía de los reyes de España, Alonso de Cartagena,  ©Biblioteca Palacio Real de Madrid (detalle)

Cuernos puntiagudos, con trufas rodeadas con una crespina. Encima lleva toca de rebozo. 1491-1500. Retablo de San Esteban, Exorcismo de la princesa Eudoxia, taller Vergós, iglesia de  San Esteve de Granollers,  ©Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona (detalle)

Finalmente vuelven a reducirse y redondearse las trufas.

H. 1470-71. Vida de Santa Elena, verificación de la Santa Cruz, Pedro Berruguete, Retablo de la Vera Cruz, Museo de Santa Eulalia, Paredes de Nava, Palencia (detalle)

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Bibliografía:

  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria medieval española. Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: Los Hombres. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1975.
  • Sigüenza Pelarda, Cristina: La moda en el vestir en la pintura gótica aragonesa. Institución “Fernando El Católico”, Excma. Diputación de Zaragoza.


martes, 6 de mayo de 2014

El TABARDO

Sobretodo presente desde principios del siglo XIII hasta el XV.
Parece ser que fue una variedad de la garnacha.
Era un traje holgado, largo y cerrado, con mangas que colgaban (mangas bobas; de influencia bizantina) y con abertura para sacar el brazo en la unión del cuerpo con la manga. Se usaba en los viajes y lo usaba la gente de campo. Podía ir adornado con cenefas, llevar cuellos con botones o llevar trascol (redondel de piel que decoraba los hombros). Se hacían de buriel o paño tosco.
En la mujer el tabardo sería similar al masculino pero llegaba hasta el suelo.
El tabardo en algunos textos llegó a confundirse con el capuz (error lógico por ser prendar muy parecidas) y en la iconografía con la ropa de mangas sueltas.

Tipos de tabardos:

1. con mangas bobas o colgantes: más larga que los brazos; moda francesa.


H. 1220, Beato de San Andrés de Arroyo, Biblioteca Nacional de París, Francia (detalles) (imagen obtenida aquí)

El tabardo rojo lleva capucha y ribetes en la bocamanga. 
H. 1280-1285. Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial, Madrid (detalle)

Peregrino con tabardo aguadero o de pelo afuera, es decir, con la piel no como forro sino puesta en el exterior, propio de personas de condición no elevada. Protegía de la lluvia. 
H. 1280-1285. Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid, España (detalle)

También aparece en las ilustraciones una prenda similar al tabardo que Bernis equipara a otro sobretodo de Corte y de ciudad de origen francés (“gardecorps”): era amplio, suelto, con aberturas en la falda, con mangas cortas, descosidas y sujetas al hombro de modo que los brazos se sacaban por las sisas. Por lo tanto Bernis considera que los españoles bien pudieron copiar ese corte para sus tabardos.

Tabardo estilo francés con mangas más cortas que los brazos. 
H. 128-85. Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid, España (detalle)

2. mangas abierta de arriba abajo y la abertura para sacar el brazo era bastante grande. En fechas tardías estas dos aberturas se reducirían a dos cortes llamados maneras, siendo nota original de la moda española. 

3. El más raro y el de más corta duración, tenía las mismas tiras pendientes de los hombros pero mucho más estrechas.

Posible tabardo con las mangas a modo de tiras que el personaje remete por el cinturón. 
H. 1280-85. Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid (detalle)

Hubo tabardos catalanes y castellanos (no sabemos en qué se diferenciaban).

Siglo XIV (he encontrado pocas imágenes o estas eran de mala calidad):

Peregrinos.  Segunda mitad del siglo XIV, anónimo, tabla procedente de Pía Almoina de la Seu Vella, Lérida, Museo Diocesano de Lérida, España (detalle) (imagen obtenida aquí)

Tabardo de mujer entretallado y con flecos en los bordes (estos adornos estuvieron de moda a finales del siglo XIV). 
1390. La visitación, anónimo, Academia de la Historia de Madrid (detalle: imagen obtenida de la obra de Bernis)

En el siglo XV el tabardo tenía aspecto muy variado que en los precedentes, pero conservó su rasgo distintivo de las mangas colgantes tubulares. 
Usado por gente principal. 
Unos eran cerrados completamente y en otros la falda va abierta delante o en los costados. La forma del escote será en pico por los años setenta y los más modernos será apaisado, con el borde horizontal más largo que los bordes verticales. 
El tabardo de los cazadores tenía una sola manga para facilitar el manejo de las armas arrojadizas.

Dos tipos:
Tabardo de camino: con capilla para cubrir la cabeza. Se usaba para los viajes. 

H. 1470-1480. Inscripción de San Juan Bautista, Pedro García de Benabarre, retablo de San Juan Bautista, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona, España (detalle)

H. 1490. Auto de fe, Pedro Berruguete, Museo del Prado, Madrid (detalle)

Tabardo de lujo: sin capilla y usado por las damas de elevada condición. Confeccionados en seda y con ricas guarniciones; forrados con seda o con piel. 
Podían arrastrar varios palmos por el suelo, con mangas perdidas.
Colores carmesí, morados y negros.

Tabardo de brocado; escote es en pico, la zona abierta queda oculta por una tela o “puerta”. 
H. 1470-71. Verificación de la cruz de Cristo, Pedro Berruguete, Museo de Santa Eulalia, Paredes de Nava (detalle)


La Reina Isabel lleva tabardo cuyo escote forma un trapecio; las mangas están abiertas de arriba abajo; la falda es abierta. La infanta Juana lleva un tabardo con aberturas laterales y otra posterior en la falda; mangas abiertas; va forrado con seda blanca adamascada;  escote trapezoidal; se ajusta mediante un cinturón.  H. 1490. Maestro de los Reyes Católicos, Virgen de los Reyes Católicos, Museo del  Prado, Madrid (detalle) (imagen obtenida aquí)

A medida que avanza el siglo XVI el tabardo pasará a ser una prenda pasada de moda, pero los que perduran son cerrados, tienen capilla, llevan maneras y las mangas son angostas y tan largas como la misma prenda. Estas mangas llegaron a quitarse. En algunos textos se las llama alas o aletas.
Será de uso popular.

H. 1540. “Burgueses”, Códice Madrazo-Daza, Madrid,  ©Biblioteca Nacional, Madrid (detalle)

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Bibliografía:

  • Astor Landete, Marisa: Indumentaria e Imagen - Valencia en los siglos XIV y XV, Valencia.1999.
  • Benito Vidal, María Purificación: La moda en la Valencia del siglo XV. Real Academia valenciana de cultura. 2003.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria medieval española. Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: Los Hombres. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1975.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • Fresneda González, Mª de las Nieves: Atuendo, aderezo, pócimas y ungüentos femeninos en la Corona de Castilla (Siglos XIII Y XIV). Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Historia del Arte I. 2013.
  • Menéndez Pidal, Gonzalo: La España del siglo XIII: leída en imágenes. Real Academia de la Historia, 1987.
  • Rodríguez Peinado, Laura: El arte textil en el siglo XIII: cubrir, adornar y representar: una expresion de lujo y color. Universidad Complutense de Madrid
  • Sigüenza Pelarda, Cristina: La moda en el vestir en la pintura gótica aragonesa. Institución “Fernando El Católico”, Excma. Diputación de Zaragoza.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI. Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009.
  • Vestiduras ricas: el Monasterio de Las Huelgas y su época, 1170-1340. Revista de la Subdirección General de Museos Estatales. Patrimonio Nacional. Servicio de Publicaciones 1ª ed., 1ª imp. (03/2005).



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