Las cruces de celda son un tipo de obra devocional muy abundante en los monasterios y conventos españoles e hispanoamericanos en los siglos XVII y XVIII. Lo que no es común es que estén firmados y fechados por el autor.
En una tabla recortada en forma de cruz se pintaba la figura de Jesús en agonía. En los extremos horizontal de la cruz se solía representar el sol y la luna, en algunos casos con una cara a la manera de un personaje. En la zona inferior no era raro representar a un santo orante o a los donantes mirando a Jesús.
Hasta el momento la biografía de Josepha Sánchez es escasa. Estuvo activa como pintora en el segundo cuarto del siglo XVII, inspirándose en los crucificados ascético-naturalista de Luis Tristán. Es posible que fuera de origen castellano, religiosa y que estuviera emparentada con el pintor Clemente Sánchez.
Hay cuatro cruces de celda firmadas y fechadas por ella, encontrándose en:
Convento de San Antonio del Real (Clarisas) de Segovia, 1639
Convento de las Madre Dominica de Zamora 1644
Museo de las Artes Decorativas de Madrid, 1648
Convento de Santo Domingo del Real (Dominicas) de Segovia, 1649
Josepha Sánchez. Museo Nacional de Artes Decorativas..

