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lunes, 27 de abril de 2026

PERFUMES E OLORES en las arcas de la reina Isabel la Católica (2)

 

PERFUMES E OLORES en las arcas de la reina Isabel la Católica.

-Vna taleia de bitre con estoraque, que peso el estoraque 12 libras.

-/16/ ... balsamo, anbar, algalia, menjuy...

-Vendiose al dotor de la Reyna dos rredomas de agua rrosada e otra de agua de azahar por 6 rreales, 204 mrs.


Estoraque: Styrax officinale, planta de la familia Styracaceae

Uso: bálsamo aromático, usado como incienso (tiene propiedades desinfectantes).

Benjui: Resina de Styrax benzoin.

Uso: mascarillas para la cara, como hidratantes. Efecto antiséptico y cicatrizante; calma el dolor y mejora la circulación sanguínea.

Agua de rosas.

Agua de azahar.

lunes, 16 de marzo de 2026

PERFUMES E OLORES (1)

 

PERFUMES E OLORES en las arcas de la reina Isabel la Católica.

-Vna pastilla de olor quebrada. En vn papel dos papos de Almizque que pesaron I onça 4 och. e m.

Vna caxa de cuerno con algalia, que peso ... 7 onças 5 ochauas e m.ª.

Vna caxa de plomo con almizque, pesa el almizque sin la caxa 4 ochauas.

Vna bolsa de terçiopelo negro vieja forrada en parche colorado, que tiene vn papel con vn poco de anbar, que peso ... 4 och, I tomin.


Almizcle: sustancia de color marrón, y fuerte olor, que segrega el macho del ciervo almizclero. En España se obtenía también del gato almizclero (gineta). 

Uso: perfumar jabones; remedio para el mal aliento.

Algalia: sustancia pegajosa, de olor fuerte y sabor acre, que se extrae de una bolsa que tiene el gato de algalia cerca del ano. 

Uso: desodorante; perfume.

Ámbar gris: sustancia que se encuentra en las vísceras del cachalote; olor almizcleño.

Uso: perfume, especialmente para perfumar cueros.

 




viernes, 26 de enero de 2024

Lavanderas. 1590

Mujeres en un campamento militar de la segunda mitad del siglo XVI.

Las lavanderas se ocupaban, principalmente, del lavado de la ropa blanca.

Mural de «La campaña de San Quintín» (1557), Nicolás Granello, Fabrizio Castello y Lazaro Tavarone, 1590, Sala de las Batallas, Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid.



lunes, 20 de noviembre de 2023

El olor de la Edad Media. Salud e higiene en la Europa medieval.

Hoy, 20 de noviembre de 2023, se publica El olor de la Edad Media. Salud e higiene en la Europa medieval, ed. Ático de los libros.

Un ensayo sobre la higiene medieval.


«Una obra maestra de la literatura histórica: una historia de la Edad Media a partir de la higiene en toda Europa y especialmente en España
La Edad Media suele imaginarse como una época oscura y de olor fétido, habitada por bárbaros que no se lavaban y cristianos que rechazaban el baño por considerarlo una decadente incitación a la lujuria, pero ¿hasta qué punto refleja esto la realidad de un complejo milenio? ¿No obedecerá esta visión a los prejuicios heredados?»

«En un recorrido geográfico que desborda las fronteras de Europa y el Mediterráneo, Javier Traité y Consuelo Sanz de Bremond se adentran en más de mil años de higiene medieval, desde el ocaso de Roma hasta el siglo XV, para mostrarnos, a partir de un exhaustivo estudio de las fuentes documentales y los últimos hallazgos arqueológicos, un fascinante panorama. Sabremos por qué desaparecieron las grandes termas, descubriremos la vibrante cultura del baño del Medievo, conoceremos la relación entre medicina e higiene y veremos teorías médicas a veces descabelladas —como que el útero era un órgano ambulante en el interior de la mujer—, exploraremos cómo se organizaba la limpieza de las ciudades, cómo eran las letrinas y el sistema de evacuado de residuos, cómo era la higiene en castillos y campos y pondremos a prueba el mito de la suciedad de los bárbaros. Conoceremos, en definitiva, a unos medievales tan preocupados por oler bien y mantener limpios sus cuerpos, ropas y vecindarios como nosotros y, en ocasiones, mucho más conscientes de su entorno.


El olor de la Edad Media es un libro único en su género, ambición y profundidad, resultado de cuatro años de trabajo de los autores, una auténtica historia de la Edad Media desde un punto de vista nuevo y original que cambiará para siempre nuestra visión de esa época.


Javier Traité es historiador, escritor y guionista. Es autor, entre otros, de los libros de divulgación histórica Historia torcida de España, Historia torcida de la literatura y Conquistadores secundarios. Además, es colaborador habitual de El condensador de fluzo en TVE.


Consuelo Sanz de Bremond es una divulgadora histórica especializada en la Edad Media y Moderna. Entomóloga y escritora, es autora de la novela La bordadora.»




miércoles, 31 de mayo de 2023

Letrina. 1280-85

 

Letrina


Cantiga nº 17

Esta es de cómo Santa María salvó de la muerte a una honrada mujer de Roma, acusada por el demonio para que la quemasen

[…]

La mujer perdió a su buen marido, / y por poco se murió de dolor, / pero mal consuelo halló en un hijo que tenían / del cual quedó embarazada. / Siempre sea bendita y alabada

Cuando la mujer se dio cuenta de que estaba embarazada / gran pesar sintió, pero después parió el hijo y, cuando nadie la veía, / lo mató en su casa a escondidas. / Siempre sea bendita y alabada

[…]


H. 1280-85. Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, Biblioteca del Monasterio de S. Lorenzo de El Escorial, Madrid (España) (detalle)


Bibliografía:

  • Elvira Fidalgo Francisco: Traducción al castellano de las Cantigas de Santa María de Alfonso X.


martes, 9 de abril de 2019

Desmontando mitos


Hoy pongo dos enlaces en los que trato de desmontar algunos mitos muy arraigados en la sociedad actual.

Artículo en el periódico digital El Asterisco:



Entrevista en el periódico digital ABC Historia:



Doy las gracias tanto a los responsables de El Asterisco como al periodista César Cervera por confiar en mí y ofrecerme esta magnífica oportunidad de dar a conocer mis investigaciones.  

lunes, 28 de mayo de 2018

La higiene y la ropa


Imagen obtenida aquí

Para aproximarnos algo a la mentalidad de la gente de la Edad Media tenemos que sacudirnos prejuicios aprendidos, y lo que es más importante, investigar en documentos, trabajos y obras tanto literarias como artísticas. 

Con respecto a la higiene todavía hoy en día se piensa que los hombre y las mujeres medievales y renacentistas fueron sucios, sobre todo la gente del campo y la gente humilde de las urbes.

Pero nada más lejos de la realidad. Y como suelo decir: ir limpio o sucio es y fue una opción personal.

En este artículo de hoy voy a hablar sobre la limpieza de la ropa, y me voy a referir a la gente humilde ya que su estudio se puede extrapolar al resto de niveles sociales. 

La ropa era uno de sus bienes más preciados. Una pieza textil suponía un trabajo de horas, días: cultivar una planta, criar un animal, seleccionar la fibra, la lana, hilar, teñir, tejer...

Algunas prendas se hacían en casa, otras se tenían que llevar a un obrador. Los tejidos eran un producto valiosísimo no sólo por el trabajo que suponía su elaboración, sino también por la inversión en mano de obra que se traducía en valor económico, y dependiendo de la calidad de la tela su valor era también funcional.

La ropa se heredaba. Incluso, de la deteriorada, los mejores trozos se aprovechaban, por ejemplo, para hacer pañuelos, toallas y colchas (sí, la retacería ("patchwork") ya se estilaba por aquellos tiempos).

Al ser un bien escaso registraban todo lo que poseían ante un notario. En los inventarios de bienes se identifican con todo lujo de detalle los vestidos y la ropa blanca, así como su precio y su estado de conservación.

Por tanto, siendo un bien tan  preciado la cuidaban. ¿Y cómo lo hacían? Pues por un lado usando la camisa (ropa interior de tela ligera hecha de lino, sarga, algodón o mezcla) que protegía la ropa de acuerpo de la grasa natural de la piel, y realizaba una limpieza en seco del cuerpo. Esta prenda es la que más aparece en los inventarios, siendo su número siempre superior a dos. La naturaleza de la camisa permitía que fuera más fácil de lavar y de reponer. Y por otro lado, las prendas de acuerpo, que eran con las que la gente se mostraba en público, se limpiaban con productos específicos, como jabones y lejías, o  con cepillado que no las estropearan (pero sobre esto último ya hablaré en otra entrada). 


Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, hacia 1280-85, Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid (detalle)



Entradas que pueden interesar:



martes, 4 de abril de 2017

La higiene dental

Ya hablé en su momento sobre la higiene en la Edad Media hasta el siglo XVII, hoy toca hablar de la dental.



H. 1434. Fresco del Ecce Homo, Nicolás Francés, Catedral de León (detalle)

La dentadura de la gente del siglo XX, y concretando en la occidental, ha sufrido (sufre y sufrirá) abrasiones, caries, abscesos, perdida de alguna pieza, sarro, coloración negra, piorrea, flemones... ¡lavándose incluso la boca con frecuencia! Y en tiempos pasados, pues lo mismo.
Tenemos noticias sobre el cuidado de los dientes ya desde la época de los romanos (y de los egipcios). Hombres y mujeres trataron por todos los medios no perder piezas dentales (y si era posible las más importantes: las que se veían). Carecer de algún diente era antiestético y por tanto vergonzante. En la mayoría de las ocasiones su pérdida se debía a alguna enfermedad. También se sabe que a ciertos reos, para abochornarlos, se les arrancaban.

Escritos del siglo XIII nos indican cómo debían ser los dientes de una mujer hermosa:  

En Speculum al foder (XV), refiriéndose a la nobleza y a belleza de las mujeres: «cuatro cosas muy coloradas: las mejillas, la lengua, las encías y los labios; cuatro muy blancas: el rostro, los dientes, el blanco de los ojos y las piernas».

En el Libro de Alexandre, de mediados del siglo XIII,  nos dice: «... los dientes bien iguales blancos commo cuajada...»

Para el Arcipreste de Hita, en su Libro de buen amor, 1330-1343: «la nariz afilada, los dientes menudillos, iguales y muy blancos, un poco apartadillos, las encías bermejas, los dientes agudillos, los labios de su boca bermejos, angostillos.»

En la obra Jeu de la Feuillée, de Adam de la Halle, h. 1276, el retrato de mujer ideal era: «la boca fina, fresca y roja, que deja entrever unos dientes regulares y billantes;»

A lo largo de toda la Baja Edad Media aparecen recetas para el cuidado de la boca y el fortalecimiento de los dientes. Estas se adaptaban a las necesidades de la persona, así como de la disponibilidad de determinados componentes. Pero en general las recetas (casi siempre caseras que se transmitían de generación en generación) eran fáciles de hacer, aunque otras llevaban componentes más caros solo aptos para gente adinerada.



H. 1480. Abrazo en la puerta dorada, Fernando Gallego, iglesia de Santa María, Trujillo, Cáceres (detalle)

El blanqueamiento de los dientes también era una preocupación en aquellos años, se usaban aglutinantes para conseguir algo similar a una pasta, o simplemente se hacían gárgaras con orina.
El uso de la orina se remota a los íberos, y se siguió utilizando durante en el siglo XVII, por su alto contenido en amoniaco; los romanos sólo tuvieron que perfeccionar el método añadiendo sustancias aglutinantes, piedra pómez y otros componentes más agradables. La orina también fue ideal para blanquear la lana y el lino.

Y por supuesto se usaron instrumentos para la higiene: los mondadientes, algunos hechos de madera perfumada.
El comportamiento en la mesa fue también digno de ser escrito:
«Absteneos de escupir cuando estéis sentados en la mesa. Si os enjuagáis la boca cuando estáis comiendo, no debéis escupir el agua en el plato sino que debéis hacerlo en el suelo y educadamente.No os limpiéis los dientes o los ojos con el mantel.No os mondéis los dientes con un cuchillo, una paja o un palo en la mesa».

Erasmo de Rotterdam escribía: «Es preciso ser muy cuidadoso de tener los dientes limpios, pues blanquearlos con polvos es propio de jovencitos. Frotarlos con sal y alúmina es muy perjudicial y servirse de la orina para este propósito es cosa de españoles».



Dentiscalpium= Mondadientes:

Instrumentos de limpieza. Museo Arqueológico de Palencia


El responsable de extraer los dientes era el cirujano-barbero o simplemente barbero. También cortaban el pelo, la barba y las peinaban. Realizaba sangrías. Y algunos... limaban los dientes con un instrumento metálico y los frotaban con una especie de ácido corrosivo... Fantástico método para tener más clientes que necesitaban dientes postizos. Los tratados de medicina hablan de dientes hechos con hueso de vaca, de marfil, de mármol o realizados con perlas, que se unían a los dientes sanos mediante un hilo de oro. Parece ser que las primeras dentaduras postizas se remontan a la época etrusca, aunque empiezan a tener más aceptación hacia principios del siglo XVI, cuya función será simplemente estética.


A continuación varias recetas medievales:

Polvo para los dientes: cinco onzas de alabastro, y cuatro onzas de porcelana, y seis onzas de azúcar fino, y una onza de coral blanco, y otra de canela, y media de aljófar, y media de almizcle. Todo hecho polvo. Limpiarse los dientes con estos polvos y enjuagarse la boca con vino blanco tibio.   

Remedio para los dientes: Haced una cocción de vino blanco y raíz de esquiriola. Y enjuagaos la boca con ella y no os dolerán los dientes.

Remedio para el dolor de ijada: Tomarán nueve cochinillas de unas que andan debajo de los naranjos que, en llegándoles, se hacen peloticas. Molerlas mucho y deshacerlas en vino blanco o en agua de azahar, y darlas a beber al enfermo. Hacer esto treinta días y quitársele ha el dolor de todo punto. Cuando bebiere esto, el enfermo acostarse ha sobre el lado donde fuere el dolor.

Remedio para las muelas: Dos onzas de rosas secas, y otras dos de mirabolanos, dos de nuez de aciprés verdes partidas, media onza de piedra alumbre, una cuarta de incienso, medio cuartillo de miel, medio azumbre de vino blanco. Puesto todo en una olla nueva y tapada muy bien, cueza hasta que mengüe la mitad. Y como haya cocido, coladlo y guardadlo en una redoma de vidrio. Y cuando os dolieren las muelas, poned esta cocción al fuego a entibiar. Y tomadla en la boca a la parte que os dolieren las muelas, y se os quitará el dolor luego.

Para el dolor de los dientes, y muelas: Para el dolor de los dientes, haréis decocción de raíces de jusquiamo, con vinagre, y agua rosada, y tomar de ella en la boca de cuando en cuando. Lo mismo hará una cabeza de ajos asada un poco al rescoldo, y amasada, y después puesta encima de los dientes, ó muelas que duelen, tan caliente como se puede sufrir; advirtiendo, que primero se ha de poner un poco de dicha masa en la oreja, á cuya parte estuviere el dolor.

Dientes movedizos: Si los dientes se menean, ó mueven, tomen alumbre, y agua rosada, y hagan decocción, ó tomen de la raíz del quinquefolium, y alumbre y aplíquenlo para confortar los dientes.

Mal aliento: Quien de si diere mal aliento, tome anís, algarrofas, almastiga y raíz de lirio azul, y cuézalo todo con vino; y use lavarse la boca con él y se quitará el mal aliento.

Principios del XVI. El entierro de Cristo, Maestro de Becerril, Museo Diocesano de Palencia  (detalle)

Bibliografía:
  • Anónimo: Manual de mujeres, en la cual se contienen muchas y diversas recetas muy buenas.
  • Criado Vega, Teresa: Las artes de la paz. Técnicas de perfumería y cosmética en recetarios castellanos de los siglos XV y XVI. Universidad de Córdoba, Anuario de Estudios Medievales, 41/2, julio-diciembre de 2011 pp. 865-897 ISSN 0066-5061
  • Fresneda González,  María de las Nieves: Atuendo, aderezo, pócimas y ungüentos femeninos en la Corona de Castilla, (siglos XIII y XIV) 
  • Herrero, Miguel: Oficios Populares en la sociedad de Lope de Vega.
  • Ortego Agustín, Mª Ángeles: Discursos y prácticas sobre el cuerpo y la higiene en la Edad Moderna I.E.S. Mariana Pineda. Madrid.
  • Pérez Samper, María de los Ángeles: Los recetarios de mujeres y para mujeres. Sobre la conservación y transmisión de los saberes domésticos en la época moderna. Universidad de Barcelona.
  • Tena Tena, Pedro: Mujer y cuerpo en Al-Ándalus.
Otras fuentes:
  • http://www.florilegium.org
  • http://www.portalplanetasedna.com.ar
  • http://www.losmoriscos.es/mv_entradas_view.php?editid1=18


jueves, 3 de marzo de 2016

La higiene desde la Edad Media hasta el siglo XVII

Imagen obtenida aquí 

Para empezar, tenemos que desterrar la idea de que la limpieza de todo el cuerpo sólo se ha practicado, y se practica, en los dos últimos siglos. Y, sobre todo, la idea de que los árabes en la Edad Media fueron los «inventores» de los baños públicos, ergo, eran los únicos que iban a ellos.

La higiene anterior al siglo XX debemos enfocarla de forma distinta, y dejar de pensar que la gente era sucia. 
El baño diario, y según qué personas (sexo, edad, sano-enfermo, nivel social) y lugar (región, zona rural-urbana-industrializada), entendida como meter el cuerpo completamente dentro de una bañera no fue habitual hasta el siglo XX (actualmente se prefiere la ducha). Además, estar limpio no es sinónimo de buen olor (¡hay gente muy limpia que de no ser porque usan el desodorante...!)

Edad Media:

*El baño (de origen romano (hay quien dice bizantino), que a su vez imitaron a los griegos):
Desde la Edad Media se utilizaba los baños no solo para lavar el cuerpo y recibir friegas, también para embellecerse y, sobre todo, por motivos de salud (baños medicinales y curativos). En los tratados de medicina medievales se recomendaba el baño, y que se hiciera con cierta regularidad, tanto en los baños públicos, en los ríos como en la propia casa.
A los baños se acudía también como actividad social: se charlaba, jugaba, se hacían negocios...
Si el tiempo lo permitía entonces se podían bañar (ocio) en los ríos, lagos...
Se sabe de la existencia de numerosas "casas de baños", siendo necesarias en el mundo urbano, dándole también prestigio. Los fueros municipales nos indican el uso habitual de estas instalaciones.  

imagen obtenida aquí

*El aseo diario:

Bañarse no sería «el pan nuestro de cada día», pero sí lavarse aquellas partes más susceptibles de mancharse: cara, manos, axilas, pies..., (y partes íntimas). Algo que se haría a la vuelta del trabajo o antes de acostarse para no manchar el lecho. 

Mujer aseándose. Copia de principios del siglo XVI de una posible obra de Jan van Eyck, Harvard Arte Museos / Museo Fogg , EEUU (Imagen obtenida aquí)

Un trapo (paño) y el uso de lejía de ceniza o jabón (sí, existía) bastarían para dicho aseo diario.
Los recipientes utilizados serían: palanganas y jarras, lebrillos, calderos, cubos, bacines (incluso con patas de hierro que lo sostenían, e incluso unos que mantenían el agua caliente y otros para el agua fría), tinas de madera de diferentes tamaños (algunas de estas tinas con una tela puesta a modo de tienda de campaña).
Al no existir en las casas particulares un lugar específico para el baño se colocaba la tina en la alcoba, o en la cocina (cerca del fuego para poder calentar el agua con más facilidad durante el invierno) y se retiraban después.

1489-95. Rodrigo Alemán, Catedral de Toledo, sillería coro (detalle)

En el siglo XII leemos recetas para hacer jabón en pastillas. Serán las mujeres las que transmitan de forma oral dichas recetas, así como de perfumes, ungüentos y cosméticos. También  se ocupaban de transmitir los conocimientos de la higiene en general, la bucal, capilar, depilación...

Siglo XV:

A mediados del siglo XV se observa un cierre lento y constante de los baños públicos (aunque no total, ya que en el siglo XVII perduran algunos, y llegarán hasta el siglo XX).

Se han sugerido tres teorías:
1. Que los moralistas, y en especial la jerarquía eclesiástica, se empeñaron en cerrar los baños públicos y en tapar el cuerpo desnudo (por supuesto, la idea del pudor en la Edad Media y el Renacimiento no es igual a la idea del pudor durante el siglo XX; pero de eso ya hablaremos en otra entrada), así como el bañarse por puro disfrute, por los peligros que para la salud del alma acarreaban.

Pero es más lógico pensar que el cierre de los baños se  debiera a que durante el siglo XV hubo un aumento alarmante de la promiscuidad sexual en los baños públicos (llegando incluso a practicarse la prostitución).

2. Enfermedades que afectaron a Europa, como la peste negra (brote en 1411) y la sífilis (sobre todo esta última al ser una enfermedad hasta ahora desconocida).

Se creía que los baños eran un punto de propagación de dichas enfermedades.

3. Consumo excesivo de agua y leña.

Imagen obtenida aquí

Por tanto, unos se cerrarían por escándalo público y otros porque la gente dejó de acudir por cualquier motivo general o personal, dejando de ser rentable su mantenimiento. 
Tampoco hay que descartar que otros se clausuraran por ser poco higiénicos.

Siglo XVI

Y entonces, llegó el Renacimiento y la gente olvidó que el agua se usaba para algo más que beber. Dejó de lavarse y empezó a usar perfumes para ocultar los malos olores... 

Sin embargo... 
Aunque los baños se dejaron de utilizar con la asiduidad de siglos anteriores, esto no significa que la gente dejara de limpiarse el cuerpo de una manera tan drástica. En las casas se seguirán usando las tinas y demás recipientes para el aseo con agua, sea esta fría, caliente o templada.

Imagen obtenida aquí

Y aparecen nuevas normas de higiene.
Algunos médicos, filósofos, moralista de la primera mitad del siglo XVI recomendaban una limpieza exhaustiva de determinadas partes del cuerpo y que no se utilizase el baño de cuerpo entero de forma habitual (habrá quien incluso sea contrario a ello).

Hay peros y condiciones: temperatura del agua, tipo de la misma, enfermedades, cuándo y cómo, a qué hora y cuánto tiempo se debía de permanecer dentro. Por ejemplo, el ya sabido «no bañase con agua caliente o con vapor ya que a través de los poros de la piel se accedía a todos los órganos y se podía contraer determinadas enfermedades».

Sin embargo en la segunda mitad de XVI se vuelve a recomendar el baño. 

Juan de Mal Lara escribió en 1568, haciendo referencia a los refranes de aquello tiempos:


"Hermosa es por cierto, la que es buena de su cuerpo"

El obispo Bernardino Gómez Miedes (segunda mitad del siglo XVI) escribía sobre los baños públicos:


Imagen obtenida aquí

Y en el siglo XVII eran populares los baño en los ríos, que entre la gente pudiente lo hacían por diversión (algo que ya se observa en imágenes de la Edad Media).

Siglo XVII. El Manzanares durante la fiesta de San Juan, escuela española, colección particular, Madrid (detalle)

Principios del siglo XVII. El Manzanares en el paraje del Molino Quemado, atribuido a Félix Castello, Museo de la Historia, Madrid (detalle)

Por tanto, debemos preguntarnos:

¿Estas recomendaciones de los «sabios» de la primera mitad del siglo XVI sobre qué personas influyeron? ¿Cuánta gente renegó de su higiene personal total o parcial? ¿Hasta qué punto influyó en el saber popular?

1615. Séneca, Pedro Pablo Rubens 

La bañera, E. Degas, 1886

Pero también hubo otro tipo de limpieza: el aseo «en seco».
La ropa blanca era la prenda más fácil de lavar y de secar. Aparecer con ella impecablemente blanca indicaba limpieza. 
Las fibras vegetales como el lino, crudo y seco, y el cáñamo tienen la virtud de frotar la piel y limpiarla. Ya en el siglo X había camisas blancas y «calzas" (las medias que cubren las piernas) hechas con la fibra del lino (en el siglo XIII hasta el siglo XVI las calzas de la gente noble se forraban con cañamazo: estopa del cáñamo). Más adelante las bragas se hacían de estopa del lino o del cáñamo. En el siglo XV los zaragüelles se hacían con los mismos materiales, así como había camisas de arpilleras hechas de diferentes tipos de estopa, las cuales se hacían bastas o finas. En el siglo XVI es muy generalizado el uso de camisas de lienzo de tiradizo o de medianillo (que eran de baja calidad, por lo tanto más económicas). 
Sabemos que había gente que dormía desnuda y que los  colchones se hacían de lienzo de cáñamo y las sábanas de tiradizo, cáñamo o de estopa.

A mediados del siglo XVI y durante todo el siglo XVII, la muda de la ropa blanca interior (camisa, bragas) se hizo frecuente y necesaria (la gente con posibilidades económicas se mudaban varias veces al día): actuaba como una «esponja» quitando la suciedad y el sudor.

1859. Lavanderas del Manzanares, Manuel Rodríguez de Guzmán ©MuseoNacional del Prado


En este artículo hablo del posible origen de este mito: "La Edad Media y el Siglo de Oro: La higiene y sus mitos."

Otros artículos en este blog:
La higiene dental
La limpieza de la ropa
La higiene y los conquistadores españoles.

Más información en FACEBOOK (recopilación de escritos de época)

En las siguientes tres páginas hay una recopilación de imágenes medievales fantásticas:
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Bibliografía:
  • José María López Piñero: los orígenes de los estudios sobe la salud pública en la España Renacentista.
  • José Hinojosa Montalvo: Espacios de sociabilidad urbana en el reino de Valencia durante la Edad Media.
  • Juan Vicente García Marsilla: La vida de las cosas . El mercado de objetoss de segunda mano en la Valencia bajomedieval.
  • María de las Nieves Fresneda González: Atuendo, aderezo, pócimas y ungüentos femeninos en la Corona de Castilla, (siglos XIII y XIV)  
  • Gabriela Fernanda Canavese: Ética y estética de la civilidad barroca. Coacción exterior y gobierno de la imagen en la primera modernidad hispánica.
  • Penélope Stavrianopulu Boyatzi: los baños en bizancio: arquitectura, medicina y literatura.
  • Luís Lobera de Ávila: El vanquete de nobles cavalleros (1530).
  • Luis Lobera de Ávila: Régimen de la Salud  (1551)
  • Francisco Núñez de Coria, Regimiento y Aviso de sanidad (1569)
  • Sebastián Kneipp, Metodo de hidroterapia (1898).
  • Carlos Javier Garrido García: Los baños moriscos en el reino de granada a través del ejemplo de los de la diócesis de Guadix: de la explotación-control a la prohibición.
  • Torres Balbás, Leopoldo (1946). Los baños públicos en los fueros municipales españoles. "Al-Andalus", v. XI ; pp. 443-445.
  • María José Ruiz Somavilla: Los valores sociales, religiosos y morales en las respuestas higiénicas de los siglos XVI y XVII: el problema de los baños. 
  • http://ekele.obolog.es/bao-higiene-edad-media-2281570
Otros trabajos recomendados: 

Griegos:
  • http://www2.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/PDF/09_GRECIA_AGUA%20Y%20CULTURA.pdf
Romanos:  
  •  http://www.bibliotecaspublicas.es/cuenca/publicaciones/publicacion28870.pdf 
  • http://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/71639/1/Banos_y_letrinas_en_el_mundo_romano_el_c.pdf

Árabes
  • http://digital.csic.es/bitstream/10261/19538/3/navarro_jimenez_banos.pdf
    Cristianos
    • http://www.racontemoilhistoire.com/2015/03/23/lhygiene-au-moyen-age-au-bain-savon-fait-peau-douce/
    • http://www.biblioteca.org.ar/libros/71402.pdf
    Jabón:
    • http://www.racontemoilhistoire.com/2015/03/23/lhygiene-au-moyen-age-au-bain-savon-fait-peau-douce/
    •  http://www.cosmeticanatural100x100.es/breve-historia-del-jabon-primera-parte/
     La Peste:
    • http://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/43/posts/el-origen-de-la-peste-en-europa-el-cambio-climtico-12984

    Muy recomendable Going Medieval


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