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lunes, 29 de junio de 2026

Privilegio de aldea. Antonio de Guevara


Antonio de Guevara: Menosprecio de corte, y alabanza y aldea: Aviso de privados y doctrina de cortesanos: Arte de marear y trabajos de galera, 1673

 «Es privilegio de aldea que cada vecino se pueda andar no solamente solo, mas aun sin capa y sin manteo, es a saber: una varilla en la mano, o puestos los pulgares en la cinta, o vueltas las manos atrás. No pequeña sino grande es la libertad de la aldea, en que si uno no quiere traer calzas, trae zaragüelles; si no quiere traer capa, ándase en cuerpo; si le congoja el jubón, afloja las agujetas; si ha calor, ándase sin gorra; si ha frío, vístese un zamarro; si llueve mucho, embístese un capote; si le pesa el sayo, ándase en calzas y jubón; si hace lodos, cálzase unos zancos; y si hay algún arroyo, sáltale con un palo. El pobre hidalgo que en la aldea alcanza a tener un sayo de paño recio, un capuz cerrado, un sombrero bueno, unos guantes de sobreaño, unos borceguíes domingueros y unos pantuflos no rotos, tan hinchado va él a la iglesia con aquellas ropas como irá un señor aforrado de martas. No gozan de este privilegio los que moran en la villa o ciudad; porque allí acontece el marido no salir de casa por tener la capa raída y la mujer no ir a misa por falta de ama.»


Siglo XVII. San Isidro Labrador, mercado del arte










jueves, 14 de mayo de 2026

Los CAÑONES


Cañones: complemento que iba con las calzas muy cortas.


1582. Abraham de Bruyn

1610. Santo Domingo y los albigenses, Bartolomé de Cárdenas, Museo Nacional de Escultura, Valladolid (imagen obtenida aquí)



Bibliografía:

  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.

viernes, 14 de abril de 2023

Sayón, Benito Arnaldín, XV

 

Primera mitad del siglo XV, La flagelación, Benito Arnaldín, Retablo de Santiago, Maluenda, Zaragoza (detalle)

Sayón o verdugo:

Toca blanca retorcida.

Camisa.

Ropa cerrada con botones.

Ceñidor negro.

Calza caida. 









viernes, 13 de noviembre de 2020

Vistiendo a don Quijote (1)


En el primer capítulo, Cervantes describe físicamente a don Quijote y nos indica cómo viste:


El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su vellori de lo más fino.


Usaba ropa algo pasada de moda, no solo porque era hombre mayor, también por su posición modesta (hidalgo). Sin embargo, en los días de fiesta, lucía prendas confeccionadas con tela vistosa.


Velarte: paño negro enfurtido y lustroso.

Velludo: tejido de seda que tiene pelo por el haz (felpa, terciopelo).

Vellori: paño entrefino de color pardo ceniciento o de lana sin teñir.


H. 1600. Estatura funeraria de Simón Ruiz, Hospital, Medina del Campo, Valladolid

Estampa, Vida de San Ignacio de Loyola, 1609


Sayo

Calzas

Pantuflos:


Bibliografía:

Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.


miércoles, 3 de agosto de 2016

martes, 27 de mayo de 2014

Los GREGÜESCOS o greguescos:

El término gregüescos aparece en documentos de 1572. En el siglo XVII sustituye definitivamente a las calzas de muslos tendidos o calzas largas (prenda esta última que aparece hacia 1590). 
Y el calzón, prenda ceñida al muslo, sustituirá hacia 1640 al greguesco.
Se cree que pudieron venir de los mercenarios griegos, aunque parecer ser que la palabra proviene del italiano grechesco, que quiere decir a la griega (¿prenda a la manera griega?).

Fueron más o menos amplios, llegaban hasta las rodillas y se sujetaban con cinta a ellas. Se podían acuchillar. El resto de las piernas se cubría con medias.
Se hacían con chamelote, terciopelo, raso, damasco, batista, gamuza, burel... Durante el XVII se hace notar la influencia francesa, por ejemplo se ataban a las rodillas con cinta adornada con una roseta

Hoy en día se usa el término greguescos para nombrar la prenda llamada calzas: las que aparecen en los retratos reales. Pero con toda seguridad, y como bien dice la investigadora Carmen Bernis, son prendas distintas. A continuación pongo unos enlaces que nos pueden dar unas pistas:

En Poder de Ercilla a Pedro López, residente en Valencia, para que hiciese dar cumplimiento a una ejecutoria por la que se mandaba prender a Miguel de Nogueral, su paje, que se ausentó de su servicio llevándole, entre otras cosas, cuarenta y tres ejemplares de La Araucana. 14 de noviembre de 1579 hay referencia a unas calzas de terciopelo y unos gregüescos de damasco pardo. 


En Oficio: Relojero (1591) se habla de unos «greguescos de cuero de benado sin aforro».

En la obra de Don Quijote, Cervantes llama a la misma prenda que lleva el caballero como calzón, greguescos y valones.

Los gregüescos, así como la valona francesa (que aparece a inicios del XVII), fueron prendas diferentes. Pero luego ambas se refirieron a cualquier tipo de calzón, llegando incluso a llamarse así a las calzas/muslos ya pasadas de moda

Como vemos, Covarrubias, 1611, define a la valona como: "Un cierto género de zaragüelles o gregüescos, al uso de los valones, gente alemana del Ducado de Borgoña, balonotes. Y porque estos mesmos traen unos cuellos de camisas, extendidos y caídos sobre los hombros: llamaron en España balonas las que han empezado a usar de este modo." 

1581. Omnium pene Europeae, Asiae, Africae, Americae Pentium habitus, Abraham de Bruyn,  Amberes (detalle)

1635. Alonso Verdugado, Francisco Zurbarán, Dahlem Museum, Berlín (detalle)

Aquí vemos, de izquierda a derecha, primero un calzón corto o zaragüelles (propio de villanos), luego unas calzas y por último los gregüescos (el futuro calzón de mediados del siglo XVII). Finales del XVI. Tapices de las “Guerras del archiduque Alberto de Austria”, Palacio Real de Madrid (detalle) (imagen obtenida en ArteHistoria)

1631. Felipe IV, Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, National Gallery, Londres (detalle)

La voz greguesco a finales del siglo XVII termina haciendo referencia a los calzones de los villanos (también fueron llamados bribiescos o breviescos). Por supuesto, apenas tiene que ver con los gregüescos de los cortesanos. Eran calzones que en muchos casos iban abiertos por abajo; algunos no pasaban de la rodilla y otros llegaban hasta los tobillos. A los más largos se les hacían cortes verticales en los bordes inferiores para poder ponérselos con más facilidad.

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Enlaces relacionados en este blog:

Bibliografía:
  • Bernis Madrazo, Carmen: La moda en la España de Felipe II a través del retrato de corte. En el catálogo de la exposición Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II. Madrid: Museo del Prado. 1990.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI. Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009.



martes, 4 de junio de 2013

ALCORQUE, arcorque, solete

El término alcorque procede tanto del latín como del árabe y hacía referencia a la corteza de los alcornoques.
En la corona de Aragón se le llamó solete.

Este calzado se remonta a la época hispano-romana, aunque fueron los musulmanes españoles quienes más de moda lo pusieron hacia el siglo XIII. Entre los cristianos su máximo auge lo tuvo en el siglo XV.

Era un calzado que no tenía talón ni puntera, y cuya suela era de corcho de un grosor escaso y uniforme. Se sujetaba con una tira ancha de tela o de cuero en el empeine.

Fue usado por hombre y mujeres de todos los estamentos, incluso el religioso.

Como tenía suela de corcho se puede confundir con el Chapín. En el mismo siglo XV zapateros y chapineros estuvieron a la gresca por quién se ocupaba de hacer el alcorque de los hombres. Algunos de ellos, que lo usaron para parecer más altos, exigían mayor grosor de corcho. Supongo (y siento) el sufrimiento de aquellos hombres de estatura por debajo de la media al lado de una mujer con chapines…

En la iconografía se puede confundir con la chinela, pero ésta tiene la suela muy fina.

También se adornaba con materiales ricos y se forraban con seda,  terciopelo, etc. para mayor ostentación. Los alcorques dorados debían ser de lo más “chic”.

Se llevaba con otro calzado como zapatos, borceguíes o ir directamente sobre el pie desnudo o sobre las calzas.


Por los años setenta del siglo XV los alcorques fueron desplazando a las galochas de madera o de hueso que se usaron para poder llevar los zapatos de largas puntas.

 Hacia 1500. Pilatos lavándose las manos, Francisco y Rodrigo de Osona, Museo del Prado, Madrid (detalle)

Borceguíes con alcorques, debajo calzas rojas. 
Hacia 1486. San Sebastián mártir, Juan de la Abadía, Museo Lázaro Galdiano, Madrid (detalle)

Hacia 1480. Adoración de los Reyes Magos, Fernando Gallego, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona (detalle) (imagen obtenida aquí)

H. 1480-90. Nacimiento de San Juan Bautista, Domingo Ram, retablo de San. Juan Bautista, Metropolitan Museum of Art, The Cloisters Collection, NY, EEUU (detalle)

Primer cuarto XVI. La danza de Salomé, Maestro Alejo, Galería Bernat, Barcelona (detalle)



Enlaces relacionados en este blog:
EL CHAPÍN



Bibliografía:

  • Astor Landete, Marisa: Indumentaria e Imagen - Valencia en los siglos XIV y XV, Valencia.1999.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria medieval española. Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1975.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • Menéndez Pidal, Gonzalo: La España del siglo XIII: leída en imágenes. Real Academia de la Historia, 1987.
  • Sigüenza Pelarda, Cristina: La moda en el vestir en la pintura gótica aragonesa. Institución “Fernando El Católico”, Excma. Diputación de Zaragoza.


martes, 15 de enero de 2013

EL JUBÓN de hombre

Prenda que se consideraba interior. 
Apareció poco antes de 1370 junto con la jaqueta. 
Procedió de una prenda militar llamada jubón de armar, que era una especie de camisa que se llevaba encima de la camisa propiamente dicha y debajo del arnés para así proteger la piel.

  ¿Jubón de armar debajo de una saya hendida? 
1200. Disputa y prendimiento de Santa Catalina, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona (detalle)

El jubón se unió a las calzas por medio de las agujetas (cintas de cuero que tenían dos cabos de metal). Al principio fueron de manga larga. Sobre él se colocaba la jaqueta o la cota o la cotardía. Carecía de “haldas” (faldillas).

 Jubón unido a las calzas por medio de agujetas. 
Después de 1490. Acacio y los 10.000 mártires en el monte Ararat, Francisco Gallego, Museo Meadows, Universidad Metodista del sur, Dallas, EEUU (detalle)

Como fue una prenda semiinterior no se podía mostrar en público. Ir en jubón y calzas era ir “desnudo”, lo que ahora diríamos “ir en paños menores”. En las representaciones iconográficas a los sayones o verdugos se les solía representar así, a modo de burla (además de caricaturizar el rostro).

 Hombre desnudo: en jubón y «calzas». El jubón está abotonado y forrado de algodón, con collar y ribetes de diferente tela al resto de la prenda. 
H. 1400-20. La flagelación de Cristo, Luis Borrassa, Museo de Goya, Zaragoza (detalle)

El jubón se hacía de paño, aunque con el tiempo se empezó a usar telas más ricas. Por la cara interna se llegó a forrar con lienzos, cañamazo y otras telas, y luego se rellenaba con algodón, estopa o con borra para darle rigidez e imitar de este modo las corazas militares. La prenda se amoldó a la forma del pecho.

Las mangas y el cuello (o collar) eran las únicas partes de la prenda que se podían enseñar, eso permitía hacer jubones con cuerpo sencillo pero con mangas y cuello de tela más rica e incluso de distinto color.

La dificultad a la hora de confeccionar los jubones dio lugar, a finales del siglo XIV, a la aparición del jubonero que también haría las jaquetas

  Jubón azul con bordes de puño y collar ribeteados en negro; encima ropa corta o jaqueta roja. 
H.1399-1421. Entierro de San Pedro, Pedro Lembri, Musée des Beaux-Arts, París (detalle)


Distintos tipos de jubones: con mangas anchas, mangas estrechas. 
H. 1410-1420. Retablo de San Jorge, Andrés Marzal de Sax, Victoria and Albert Museum Giorgio, Londres (detalle) (imagen obtenida aquí)


Jubón rojo con puños con forma de  embudo (sólo de moda entre 1390 y 1410); collar alto. Encima jaqueta azulón con mangas abiertas. 
Finales del XIV-principios del XV, Los Reyes Magos delante de Herodes, anónimo (detalle)

Atribuido a Juan Reixach, activo entre 1460-80 (detalle) (mercado del arte)

  Manga del jubón negro saliendo por la manga de la Ropa de a cuerpo, con una estrecha abertura sujeta con cordones que deja ver la manga de la camisa, al estilo italiano. Collar alto. 1460, San Abdón y San Senén, Jaime Huguet, retablo de Santa María de Tarrasa, Barcelona, España (detalle)

Jubón con manga bicolor y musequies.  
1510-1520. Martirio San Sebastián, Juan Ramírez, Museo de Bellas Artes de Granada, España (detalle)

El collar en la última década del siglo XIV cubría todo el cuello. Aunque a finales de siglo el collar casi deja de asomar por el escote. En 1500 desaparece.

Collar alto del jubón rojo con agujetas (gracias a Bonifacio, autor de Los caballeros medievales en el arte, he posido comprobar que son agujetas lo que a mí me parecía tiras decorativa (ver aquí su explicación).Encima lleva sayo sin mangas y un tabardo. Marqués de Santillana, Maestro de Sopetrán, H. 1470, Museo del Prado, Madrid, España (detalle)


Jubón con collar muy alto. 
H. 1470-80. Biblioteca Libro del Caballero Zifar, Nacional de París, Francia (detalle)


Jubones sin mangas.
1485. La flagelación, Martín de Soria,  Iglesia de San Salvador, Museo Diocesano de Huesca, España (detalle)


En el siglo XV el jubón podía llevar brahones.

Siglo XV. Flagelación, predela Pasión de Cristo, iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Agreda, Soria, España (detalle)

A partir del siglo XVI el jubón no lleva collar e incluso podía no llevar mangas. El borde inferior se alarga apareciendo unas faldillas. 
En el XVII se atará a los calzones.


Juicio a San Vicente ante Daciano, anónimo, XVI, Iglesia de San Vicente Mártir, Peñalba de Ávila, Ávila, España (detalle)

Jubón con mangas acuchilladas. 
 XVI. La flagelación, escuela española, ¿Musée des Beaux-Arts?, París, Francia (detalle)

Martirio de San Hermenegildo, anónimo flamenco, XVI, Museo Bellas Artes de Granada, España (detalle)

Los brahones seguirán usándose hasta el siglo XVII: 

Jubón con brahones y greguescos o calzón. 
H. 1570. Veintiún libros de los ingenios y de las máquinas, atribuido a un Pseudo-Juanelo Turriano, fol.60v, Biblioteca Nacional de Madrid (detalle)

Jubón estofado fue un tipo de coleto (se sabe que derivó de él), se forraba o acolchaba con lienzo y cañamazo, o con algodón (o borra) y cañamazo; protegía el cuerpo de las armas blancas.

1555-59, Príncipe don Carlos, Sánchez Coello, Museo del Prado, Madrid, España (detalle)


El Jubón cortesano: iba siempre debajo de la ropilla o de la cuera o coleto. La tela usada era rica y solía conjuntar con la prenda de encima.

  Coleto sobre jubón del que sólo se ven las mangas. 1608-17, El archiduque Leopoldo, Bartolomé González, Museo del Prado, Madrid, España (detalle)


El jubón acuchillado fue moda cortesana, pero los rufianes y los villanos también acuchillaron los suyos para seguir la moda.

  H. 1627. Los tres músicos, Diego de Velázquez, Staatliche Museen, Gemäldegalerie Berlín, Alemania (detalle)


Con mangas de quita y pon. 
H. 1610-15. Martirio de San Andrés, Juan de Roelas, capilla de Santo Tomás, Sevilla, Museo de Bellas Artes de Sevilla, España (detalle)


Jubón con mangas holgadas y con pasamanos. Encima ropilla. 
1626. La Gallinera, Alejandro de Loarte, Museo del Prado, Madrid, España (detalle)



Hubo otro jubón que era similar a la camisa, hecho con la misma tela, y sin mangas. Y otro, que se llevó sobre todo en el siglo XVII, de corte sencillo que usaba el hombre común, sin forrar. Las mangas se podían sujetar  al borde de los hombros en algún punto o quedaban parcialmente descosidas. 


  Forma de sujetar las mangas al jubón. 
1608. Estampa de Francisco Villamena, Brawl de Bruttobuono (detalle)

La mujer, a mediados del siglo XVI, incluye en su vestuario el jubón, pero será una prenda exterior


Enlaces relacionados en este blog:

Bibliografía
  • Astor Landete, Marisa: Indumentaria e Imagen. Valencia en los siglos XIV y XV, Valencia.1999.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria Medieval Española, Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos2. Los Hombres. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC 1975.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • Bernis Madrazo, Carmen: La moda en la España de Felipe II a través del retrato de corte. En el catálogo de la exposición Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II. Madrid: Museo del Prado. 1990.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.
  • Soláns Soteras, María Concepción: La moda en la sociedad aragonesa del siglo XVI.  Institución “Fernando el Católico” (C.S.I.C.). Colección Estudios. Zaragoza. 2009. 








miércoles, 2 de enero de 2013

SAYA, GONELA (I) de Hombre

El término saya parece ser que derivó del nombre de una tela delgada llamada “sagea”, la cual se usaba para confeccionar túnicas. El vocablo fue usado en Castilla durante la Edad Media para indicar aquella prenda que se vestía encima de la ropa interior (en Francia se llamó Cote y en Inglaterra Coat). Mientras en Aragón se le llamó Gonela (así como en Valencia y en Cataluña; Gonella en Italia y Gonelle en Francia).

Otra prenda similar a la saya fue el brial, ambas prendas difíciles de distinguir, pero tal vez el brial fuera más estrecho (sobre todo en el torso), las mangas algo más anchas, pero lo que sí está claro es que era  de mucha mayor riqueza (sobre todo en adornos) y más larga que la saya (se arrastraba por el suelo), además sólo se lucía para momentos especiales (a veces distinguir en la iconografía una de otra es difícil).

La usaron hombres, mujeres y niños de cualquier condición, por lo tanto la uniformidad era generalizada. La del hombre dejaba ver las “calzas”, mientras que la de las mujeres llegaba hasta los pies.
Se colocaba sobre la camisa y encima se ponía otra prenda, generalmente más corta (pellote, pielaljuba, almexía, cota).

Durante la Alta Edad Media fue una túnica muy sencilla, holgada, de líneas rectilíneas (con forma de T) y con mangas estrechas. El escote era pequeño, redondo, lo justo para poder pasar la cabeza. El sistema de cierre era por medio de cordones que iban en zig-zag. En toda Europa será más o menos similar. 

Avanzado los años, el escote empieza a presentar un corte en la delantera.

A la "falda" se le hacen pliegues o llevan girones o farpadas. En algunos casos la "falda" podía ir hendida lo que permitía montar a caballo, o en el caso de la gente de campo o de alarifes para levantar una de sus puntas y sujetarla al cinturón.



Guerreros con saya (o túnica) corta con "falda" con pliegues verticales y puños también con pliegues. Encima lleva manto. 1086. Beato de Burgo de Osma, escrito por Pedro y miniado por Martino, Catedral de Burgo de Osma, Soria  (detalle) (imagen obtenida de aquí)

  Rey con saya entallada muy corta. Encima manto. Hacia 1187. Reyes Magos, anónimo, Museo episcopal de Vic, Barcelona (detalle) (imagen obtenida ifdezlillo)

Soldados con saya abierta y pliegues en los puños. Obsérvese la delantera del escote con el corte en el centro. El de la derecha lleva una cola rectangular (precedente de la indumentaria mozárabe), pero al llevar tiras (farpada) anuncia la moda gótica internacional de origen hispano-musulmán en la que se llevaban girones. Segunda mitad del XII. Martirio de Santo Tomás de Beckett, Mural de la iglesia de Santa María, Tarrasa, Barcelona (detalle) (imagen obtenida en Románico catalán)


Escote trapezoidal y subido por detrás de la nuca. Pastor, anónimo, segunda mitad XII, Panteón Real de la Real Colegiata de San Isidoro, León (detalle)

Sayas holgadas y más abajo de la rodilla. El personaje de la izquierda la lleva hendida, forrada de rojo, con botones, con el pico recogido  en el cinturón y con la bocamanga doblada dejando ver la camisa. H. 1275. Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid (detalle)

Desde la segunda mitad del siglo XIII surge otro modelo de saya, siendo moda española: 

Saya encordada, la cual iba bien ajustada al cuerpo hasta las caderas (se valora las cinturas estrechas).

Se ceñía con cordones cerrándose en zig-zag; en general, la abertura estaba en el costado izquierdo. Era de mangas muy ceñidas. 

Saya encordada en el lado izquierdo bajo pellote. H. 1280-85. Cantigas de Santa María  de Alfonso X el Sabio, Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid (detalle)

Otra características de la moda española fue la de hacer las mangas de las sayas independientes. Se cosían y se descosían a gusto. Se les llamó mangas cosedizas, o de quita y pon


Saya encordada de color rojo con cinturón y ribetes dorados que tapan la unión de las mangas. Encima lleva manto color verde. 1283. Libro del Ajedrez, Dados y Tablas de Alfonso X el Sabio, Biblioteca de el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid (detalle)


Podía estar hecha de "a dos mitades" o "dos metades", haciendo alarde de juego de colores y tejidos.

Hacia 1280-85. Cantigas de Santa María  de Alfonso X el Sabio, Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid (detalle


En los inicios del siglo XIV las mangas empiezan a ceñirse con una hilera de botones en vez de con cordones y los escotes se agrandan, aunque surge el cuello alto.


Aunque el rey de la izquierda lleva brial aquí podemos ver como el escote es amplio; en el caso del rey de la derecha la saya también lleva escote amplio y la "falda" está hendida en el centro para poder cabalgar. Epifanía, anónimo, finales del XIII, Museo Diocesano de Jaca, Huesca (detalle) (imagen obtenida aquí)


Saya listada bajo otra saya. H. 1295. Plañideros, Sepulcro de Sancho Sainz (Sánchez) de Carrillo, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona (detalle)

Saya decorada con rayas horizontales bajo pellote. H. 1300. José de Arimatea, anónimo, Fundación Francisco Godia, Barcelona (detalle)

Saya o gonela decorada, con cuello amplio, entallada con cinturón muy bajo, "falda" con pliegues. H. 1356. El festín de Herodes, retablo de los Santos Juanes, Maestro de Santa Coloma de Queralt, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona (detalle)

Obsérvese el cuello de la gonela en el personaje de la derecha como va subiendo. 1346. Vida de San Marcos, atribuido a la familia Arnau Bassa, retablo de la Catedral de Santa María de Manresa, Barcelona (detalle)

Las sayas se empiezan a forrar con algodón o telas de lienzo (como ocurrirá con otras prendas) para amoldarlas al cuerpo, y el delantero se ajustó con numerosos botoncillos. También se acortó más la “falda”. En el quinto decenio se impuso el talle bajo, es decir, sin marcar la cintura. Las mangas podían seguir la moda de estar exageradamente ensanchadas. 

El personaje con la gonela marrón lleva botones delanteros que le permiten ajustar la saya en el pecho. El que lleva la gonela granate al no llevar botones es holgada, pero está ceñida, como el otro personaje, a la cintura seguramente por un cordel.  H. 1360-70. El martirio de San Esteban, anónimo, Museo de Arte Nacional de Cataluña, Barcelona (detalle)


La gonela del rey es más ajustada y más larga, mientras que la del sirviente es más holgada y más justa. Ambos personajes llevan el talle bajo, la cintura sin marcar. 1340-1350. Adoración de los Reyes Magos, Arnau Bassa, Museo de  Arte Nacional de Cataluña, Barcelona (detalle) (Imagen obtenida de Monestirs Puntcat)


En el siglo XV sólo el hombre de campo usa la saya siendo una prenda sencilla, cerrada y ablusada o abierta y abotonada, para finalmente ser sustituida por el sayo.

Mediados del XV. El prodigio del Monte Gárgano, Anónimo, escuela aragonesa, colección particular (detalle)

OTROS ENLACES DE INTERÉS EN ESTE BLOG:



Bibliografía:
  • Aragonés Estella, Esperanza: La moda medieval Navarra: siglos XII, XIII, XIV. Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra, 74 (1999)
  • Astor Landete, Marisa: Indumentaria e Imagen - Valencia en los siglos XIV y XV, Valencia.1999.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria Medieval Española, Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • García Cuadrado, Amparo: Las Cantigas: el códice de Florencia. Murcia: secretariado de publicaciones, Universidad de Murcia, 1993.
  • Vestiduras ricas: el Monasterio de Las Huelgas y su época, 1170-1340. Revista de la Subdirección General de Museos Estatales. Patrimonio Nacional. Servicio de Publicaciones 1ª ed., 1ª imp. (03/2005).


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