lunes, 12 de noviembre de 2018

Película: Asesinato en la Universidad (2018)

Asesinato en la Universidad. RTVE.

Aunque en la película no abundan las escenas donde salen personajes de época, y en ellas apenas se puede ver con detalle el vestuario, gracias a las fotografías que he encontrando en Internet he podido saber cómo era.

Y...
Estamos en 1543, sin embargo vemos ropa de finales de los años 50 o de los años 70, complementos de los años 60, tocados que ya no se llevaban, o tocados que son muy posteriores o exageradamente posteriores, como un sombrero de barco (de clérigo) del siglo XIX. Y por supuesto prendas inventadas.

No hay sayos, ni calzas/muslos de época, ni gonetes, ni tocas, ni cofias de trenzado... aunque sí se ven camisas plegadas con pequeño cabezón rizado y, menos mal, muchos zapatos (aunque lleven tacones).










Imágenes obtenidas aquí

lunes, 5 de noviembre de 2018

El MONGIL, MONJIL

Prenda de encima documentada en la segunda mitad del siglo XV.

Era un vestido corto (dejaba asomar buena parte de la prenda de debajo), amplio. Podía llevar mangas o no y el escote variaba de forma según la moda del momento.  

Generalmente se usaba para su confección telas sobrias. Paño, cebtí, damasco, raso, terciopelo, chamalote. Podían ir forrados con pieles u otras telas.


Hacia 1470. Virgen con Santas, Nicolás y Martín Zahortiga, Retablo de la Virgen y el Niño de la iglesia de Santa María Colegiata de Santa María. Museo de la Colegiata de Borja, Zaragoza (detalle)


Hacia 1488. Juana Pimentel, condesa de Montalván, tutelada por San Antonio de Padua, anónimo, retablo de la Capilla de Santiago, Catedral Toledo (imagen obtenida aquí)

Hacia 1490-1505. Presentación de la Virgen en el templo, taller Miguel Jiménez, Museo Lázaro Galdiano, Madrid (detalle) (imagen obtenida aquí)

En el siglo XVI fue aumentando su longitud y acabará pareciéndose al hábito

Fue usado por dueñas, viudas, monjas, damas sobrias. 
Eran de lana y los colores eran negro, leonado o morado.
Parece ser que llevaban mangas perdidas que se unían una con otra por la espalda por sus puntas.


Monjil bajo toca blanca. 1665. Juan Carreño de Miranda, Museo de Historia del Arte de Viena, Austria  (imagen obtenida aquí)

Hubo dos tipos de monjiles: 
1. Sin costura en la cintura (similar al del siglo XV).
2. Con costura en la cintura en las piezas delanteras.



Bibliografía:
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria Medieval Española, Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis, Carmen: trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: I, Las mujeres II.  Los hombres. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC 1975.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • González Marrero, María del Cristo: La casa de Isabel la Católica, espacios domésticos y vida cotidiana. Diputación de Ávila, Institución Gran Duque de Alba (Ávila). 2004.
  • González Marrero, María del Cristo:El vestido, su tipología y su significación social y económica. El caso de Tenerife tras su incorporación a la corona de Castilla.

martes, 30 de octubre de 2018

Teresa de Cartagena y Saravia



Breve biografía de Teresa de Cartagena y Saravia (Burgos, hacia 1424- ¿?): la familia Cartagena estaba muy bien posicionada en el siglo XV y poseía una excelente biblioteca. Su abuelo, judío converso, llegó a ser obispo de Cartagena y después de Burgos. Teresa tuvo la oportunidad de formarse intelectualmente, incluso teológicamente, sobre todo cuando estuvo en Salamanca. Sufrió problemas de audición desde la niñez hasta la completa sordera en su juventud. Como mujer bien posicionada en la sociedad, su educación estaría dirigida a un buen casamiento (parece ser que hubo desposorio con el señor de Hormaza (Burgos), pero no contrato matrimonial) o a la vida monástica, siempre con la idea de llegar a lo más alto de la jerarquía religiosa femenina, cosa que no consiguió, posiblemente por culpa de su minusvalía*. Se piensa que en 1445 ya había ingresado en la Orden de Santa Clara. Escribió Arboleda de los enfermos y Admiraçión Operarum Dey.

Dicho esto, voy comentar un artículo que salió sobre ella en el mes de agosto, concretamente en el periódico digital de ABC. Su título y contenido me sorprendió (aunque cuando se habla de feminismo y género nada me debería de sorprender):



No desmitificaré lo del odio a los conversos y lo de que las mujeres eran malditas por el hecho de nacer mujer porque sería una entrada demasiado larga, en cambio sí hablaré de la minusvalía y su relación con las posesiones diabólicas porque la autora del artículo insiste varias veces sobre ello.  

Estamos en un tiempo, la Edad Media, donde se cree en milagros y signos; todavía no hay una forma lógica para explicar ciertos hechos. Es una época donde también se va luchando contra las supersticiones. Ya en la Baja Edad Media se considera que ciertas enfermedades y deficiencias mentales se deben a causas naturales. Sin embargo todavía los teólogos achacan determinados padecimientos o minusvalías a un castigo o al abandono de Dios por llevar una vida pecaminosa o poco ejemplar. También piensan que otra de las causas de sufrir esas enfermedades se debe al contacto con el demonio. Será sólo la locura con acciones violentas la que se marque como posesión diabólica. Si además, en un ataque de locura, se perdía una facultad sensorial o se presentaba una enfermedad no hay duda de que es cosa del demonio. El exorcismo es la única posibilidad de cura, que suele pedir la familia o el mismo "endemoniado". Pero al mismo tiempo se da el caso contrario: determinadas "locuras" pueden tener tintes religiosos (propio de santos), y, por ejemplo, en el caso concreto de la ceguera se considera una "virtud" para alcanzar el cielo. 

Y ahora hablaré algo de sus dos obras:

1. Arboleda de los enfermos: la escribe para consolar a los enfermos, para que se resignen ante la enfermedad, aunque también es un buen camino para llegar a la sabiduría espiritual.

La obra levantó suspicacias entre algunos intelectuales de aquella época, por la profundidad de la misma. Pensaron que no había salido de su pluma (¿debido a su discapacidad?). 
Como ella misma escribe:

«Asý que, tornando al propósito, creo yo, muy virtuosa señora, que la causa porque los varones se maravillan que muger aya hecho tractado es por non ser acostumbrado en el estado fimíneo, mas solamente en el varonil

Hablar de plagio, como se dice en el artículo del ABC, es anacrónico, teniendo en cuenta que en la Edad Media había obras que se reelaboraban, se inspiraban en otras o se copiaban tal cual (en 1481 Pedro López de Trigo copia los trabajos de Teresa). Pero leamos lo que ella misma nos dice:

«Pues la ispirençia me faze çierta e Dios de la verdad sabe que yo no ove otro Maestro ni me consejé con otro algund letrado, ni lo trasladé de libros, commo algunas personas con maliçiosa admiraçión suelen dezir»

2. Admiraçión Operarum Dey: esta obra la escribió para defender su  autoría de "Arboleda de los enfermos". Afirmará que Dios tiene poder para que ella pueda escribir obras profundas y de calidad. Será un alegato a la capacidad de las monjas a escribir obras teológicas gracias al aislamiento del mundo no sólo conventual, sino también gracias, en su caso particular, a su sordera: ella misma dirá que hasta ese momento no había habido ningún otro precedente. Las religiosas estarían, por tanto, más predispuestas a ese tipo de escritura que el resto de mujeres.

Por supuesto, afirmar que "Admiraçión Operarum Dey" es una de las grandes obras feministas del siglo XV es pasarse de frenada. Leamos lo que escribe en ella sobre las mujeres:

«E paresçe acaesçer al entendimiento, memoria y voluntad lo que acaesçe a algunas mugeres comunes que salen de su casa a menudo e andan vagando por casas ajenas, las quales, por esta mala costunbre, se fazen asy nigligentes e perezosas en el exerçiçio fimíneo e obras domésticas e caseril, que ellas por esto no valen más e su hazienda e casa valen menos.»

«E por este mismo respeto creo yo quel soberano e poderoso Señor quiso e quiere en la natura humana obrar estas dos contrariedades, conviene a saber: el estado varonil, fuerte e valiente, e el fimineo, flaco e delicado. Ca los varones con su fuerça e ánimo e suficiencia de entendimiento conservan e guardan las cosas de fuera, e asý en procurar e tratar e saber ganar los bienes de fortuna como regir e gobernar e defender sus patrias e tierras de los enemigos e todas las otras cosas que a la conservación e provecho de la república se requiere, e por consiguiente a sus particularidades haziendas e personas; para lo qual, mucho conviene y es menester que sean robustos e valientes, de grande ánimo e aún de grandes e de muy elevados entendimientos. E las fenbras, asy como flacas e pusilánimes e no sofridoras de los grandes trabajos e peligros que la procuraçión e gobernaçión e defensión de las sobredichas cosas se requieren, solamente estando inclusas o ençercadas dentro en su casa, con su industria e trabajo e obras domésticas e delicadas dan fuerça e vigor, e sin dubda non pequeño subsidio a los varones

«conviene a saber: no ser usado en el estado fimíneo este atto de conponer libros e trattados»



Notas: 
* Tener alguna deficiencia era una traba para alcanzar metas, e incluso restaba valor a los testimonios ante la justicia.



Bibliografía:

  • Ahn, María: Enigmas de identidad: ¿Lamias, estriges o brujas? En de Lamiis et Pythonicis mulieribus y otros tratados demonológicos del siglo XV. Anuari de filología. Antiqva et Mediaevalia (Anu.Filol.Antiq.Mediaeualia)   3/2013,  pp.  1-23.
  • Álvarez Ramírez, Gloria Esperanza: El régimen jurídico público de la discapacidad. Tesis. 2009.
  • Bravo García, Antonio: El diablo en el cuerpo: procesos psicológicos y demonología en la literatura ascética bizantina (Siglos IV VII).
  • Cortés Timoner, Mª Mar: «Fue levado mi entendimiento»: Teresa de Cartagena y la escritura mística en femenino. SCRIPTA, Revista internacional de literatura i cultura medieval i moderna,  núm. 8 / desembre 2016 / pp. 148-163.
  • Fortea, José Antonio: Summa Daemoniaca. Tratado de demonología  y manual de exorcistas. 2012
  • Kim, Yonsoo y Carvajal Jaramillom, Ana María: La codificación de la espiritualidad femenina de  Teresa de Cartagena y Santa Teresa de Ávila. eHumanista 32 (2016): 69-84.
  • León Aguado Díaz, Antonio: Historia de las deficiencias. 1995.
  • Majuelo Apiñániz, Miriam: Teresa de Cartagena. La obra de una mujer castellana del siglo XV. Tesis Doctoral. 2008.
  • Muñoz Tirado, José: Teresa de Cartagena, la defensa intelectual de la mujer.   Tesis, 2016-2017.
  • http://www.mariamilagrosrivera.com/ineditos/documentacion-teresa-cartagena/


miércoles, 17 de octubre de 2018

Novelas: Trilogía Martín Ojo de Plata

Veamos los errores e inexactitudes que se comenten en las novelas Martín Ojo de Plata, de Matilde Asensi

*La mujer:

-Sometida.



La mujer casada encerrada en casa para el resto de su vida es un mito (ver la entrada Libertad femenina en el Siglo de Oro). Y considerar que estaban sometidas a una humillante esclavitud no deja de ser una apreciación, melodramática, poco objetiva, de historiador del siglo XIX. La mujer al casarse, si bien pasaba a la tutela del marido, no perdía ni su hacienda, ni su propio gobierno ni su propia voz. Tendrá poder administrativo y de organización. Aunque, por supuesto, dependerá del ámbito y condiciones sociales y de las circunstancias del momento desde donde ella se mueva.

-Educación.

La idea de la mujer del Siglo de Oro "amita de casa", es decir, que solo se le enseñaba a coser y a cocinar, también es muy decimonónica. Una joven de ciudad y bien posicionada sabría como mínimo leer.  

-Tapadas:

Naturalmente, las viudas no llevaban el rostro tapado. Y por ahora no he encontrado datos en los que se considerara «poco decoroso que una mujer se mostrara frente a un grupo de hombres extraños aunque estuviera en su propia casa.» 

*La Inquisición:

-Cruel.
No hay sorpresas: es fanática, irracional, obsesa... Los inquisidores (no todos eran dominicos) estaban formados intelectualmente (era una élite) tanto en derecho civil como canónico. Debían ser piadosos, justos y conseguir la salvación del reo, es decir, trataban de corregir las actitudes heréticas. Que los hubo bestias, pues sí. 

-Calabozos. Adulterio.


Solo en el caso de delitos muy graves se utilizaban las cárceles. A la mayoría se les aplicaba el arresto domiciliario .

El delito de adulterio competía a los tribunales civiles o eclesiásticos, no al de la Inquisición.

-Simple fornicación. Desconocimiento de las oraciones. 


La simple fornicación hacía referencia a las relaciones sexuales entre un soltero y una soltera (la simple fornicación matrimonial no existe): La iglesia  "persiguió", junto con la bigamia, a quien dijera que las relaciones sexuales fuera del matrimonio no eran pecado mortal. Después de la Contrarreforma hay un aumento considerable de la labor pastoral para catequizar a la población, sobre todo en aquellos lugares "dejados de la mano de Dios". A partir de 1573 mantener esta postura, sobre todo en las zonas donde tenía más fuerza el luteranismo, se la consideró una herejía. Por tanto, no "perseguía" la relación sexual en sí misma (que era pecado), sino la herejía, es decir, desligar el pecado (desobediencia a Dios) de todo carácter punitivo. 

Desconocer las oraciones se daba sobre todo en las zonas rurales, que recibían visitas de religiosos de Pascuas a Ramos. En estos casos simplemente se catequizaba al ignorante.

-Lazarillo de Tormes:

Se prohibió su publicación en el Índice de Valdés, mientras que en el Índice de Quiroga, aparece como expurgado, es decir, se podía publicar pero censurado. 

-Concubinato.

La Inquisición no se ocupaba de los religiosos amancebados, ni antes y ni después de la fecha en que está ambientada la novela. Serán los tribunales civiles o los eclesiásticos los que se hagan cargo de ello. Por supuesto, no había condena a la hoguera.

-Curanderas.

Sabemos que el Santo Oficio no quemaba a las brujas, y mucho menos a las curanderas. A estas se las juzgaba cuando utilizaban la hechicería y la adivinación ilícita siempre y cuando iba asociada una herejía. 

*Costumbres morales:
 
Este tipo de explicaciones en una novelas (e incluso en artículos serios de investigación), me hacen bastante gracia, además de parecerme innecesario.  En cualquier religión, el fin del matrimonio era tener hijos, sí o sí. Y la mujer tenía que ser fiel, sí o sí. No eran "manías" exclusivas de la católica. 


Ver también:


Bibliografía (una pequeña muestra de los trabajos consultados):
  • Alfaro, Ana E.: La mujer y la administración: Ayer y hoy.
  • Almillo Álvarez, Roció: Hechicería y brujería en Andalucía en la Edad Moderna.
  • Comella, Beatriz: La Inquisición española.
  • Chavarría Múgica, Fernando: Mentalidad moral y Contrarreforma en la España Moderna.
  • Cerrón Puga, Mª Luisa: La censura literaria en el index de Quiroga (1583-1584)
  • Egido, Aurora y Laplana, José Enrique: Saberes humanísticos y formas de vida. Usos y abusos.
  • García Fuentes, J. Mª: Inquisición y sexualidad en el reino de Granada en el siglo  XVI.
  • Juderías, Julian: La Leyenda Negra.
  • Henry, Kamen: La Inquisición española.
  • Londoño, Marcela: La devoción supersticiosa en el índice de Valdés: la oración de la emparedada.
  • López Picher, Mercedes: Magia y sociedad en Castilla en los siglos XVI Y XVII.
  • Muguruza Roca,  Isabel: Género y sexo en los confesionales de la Contrarreforma. Los pecados de las mujeres en el manual de confesores y penitentes de Martín de Azpicueta.
  • Schwartz, Stuart B.: Pecar en las colonias. Mentalidades populares, Inquisición y actitudes hacia la fornicación simple en España, Portugal y las colonias americanas.
  • Varios autores: Vivir en el Siglo de oro.
  • Bibliografía:
  • Almillo Álvarez, Roció: Hechicería y brujería en Andalucía en la Edad Moderna.
  • Chavarría Múgica, Fernando: Mentalidad moral y Contrarreforma en la España Moderna.
  • Cerrón Puga, Mª Luisa: La censura literaria en el index de Quiroga (1583-1584)
  • Egido, Aurora y Laplana, José Enrique: Saberes humanísticos y formas de vida. Usos y abusos.
  • García Fuentes, J. Mª: Inquisición y sexualidad en el reino de Granada en el siglo  XVI.
  • Londoño, Marcela: La devoción supersticiosa en el índice de Valdés: la oración de la emparedada.
  • López Picher, Mercedes: Magia y sociedad en Castilla en los siglos XVI Y XVII.
  • Muguruza Roca,  Isabel: Género y sexo en los confesionales de la Contrarreforma. Los pecados de las mujeres en el manual de confesores y penitentes de Martín de Azpicueta.
  • Schwartz, Stuart B.: Pecar en las colonias. Mentalidades populares, Inquisición y actitudes hacia la fornicación simple en España, Portugal y las colonias americanas.
  • Varios autores: Vivir en el Siglo de oro.



martes, 18 de septiembre de 2018

El GABÁN


Esta prenda está documentada en el siglo XIV, aunque se puede observar en la iconografía desde el siglo XIII. El origen de la palabra es árabe.

Era una prenda holgada, cerrada o abierta, larga hasta los pies, con mangas y capuchón (este se separa en el siglo XV). Propia de labradores y pastores para protegerse del frío y la lluvia.
Se confeccionaba con sayal. En el siglo XV hubo gabanes lujosos: cetí, grana, lana de calidad... pudiendo ir forrados con ricas telas y llevar adornos: tiras, caireles, etc.


Franciscano con posible gabán ceñido con un cordón. XIII. El juicio final, portada de San Juan, catedral de León (detalle)

1430. Anunciación de los pastores, García del Barco o Maestro de Ávila, Adoración de los pastores, tríptico de la Natividad, Museo Lázaro Galdeano (detalle)

A inicios del XVI el gabán podía ser también de mangas amplias, y podía ir abierto en los costados (gabanes para cabalgar).

Gabán de lujo con mangas y capilla. 1503-1508. Epifanía, retablo mayor, Alonso de Santa Cruz, Catedral de Ávila (detalle). 

1505-10. Abrazo de San Joaquín a Santa Ana, Fernando Yañez de la Almedina, Retablo Mayor de la Valencia (detalle) (Imagen obtenida aquí)

En la primera mitad del siglo XVII la gente adinerada utiliza una prenda llamada gabán. Esta será holgada, con mucho vuelo, con mangas tubulares colgantes, cerrada por delante y abierta en los costados y no llegaba hasta los pies. La capilla era de quita y pon. 
Se confeccionaba con paño grueso y basto, se utilizaba para el camino, cabalgar, protegerse de la lluvia, ir de caza.


Gabán de paño. (Dibujo de la obra de Carmen Bernis, El traje y los tipos sociales en El Quijote)

La gente rústica seguirá llevando sus gabanes de tejidos más sencillos, con menos vuelo, pero mucho más cortos que siglos anteriores.


Gabán de villano. 1616. Adoración de los pastores, Luis Tristán, iglesia parroquial San Benito Abad, Yepes, Toledo (detalle) (imagen obtenida aquí)


Bibliografía:
  • Astor Landete, Marisa: Indumentaria e Imagen - Valencia en los siglos XIV y XV, Valencia.1999.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria Medieval Española, Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: II, Los hombres (1979).
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V. Madrid: Instituto Diego Velázquez (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), 1962.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje y los tipos sociales en el Quijote. Madrid: Visor, 2001.
  • Bernis Madrazo, Carmen: El traje masculino en Castilla del siglo XV.
  • Follana Ferrández: Nuria: Los inventarios de bienes como instrumento para hacer historia: Inventario de 1508, Murcia. REVISTA  EPCCM,  núm. 16, 2014.  págs. 153-174  ISSN: 1575-3840 – ISSN-E: 2341-3549.
  • Saez, Liciniano: Demostración histórica del verdadero valor de todas las monedas que corrian...
  • Sigüenza Pelarda, Cristina: La moda en el vestir en la pintura gótica aragonesa. Institución Fernando el Católico. CSIC.
  • Strbáková, Radana: Procesos del cambio de léxico en el español del siglo XIX: el vocabulario de la indumentaria. Tesis doctoral. Universidad de Granada. 2017.
  • Lasmaría Ponz, Israel: Vestidos para viajar: 1600-1650. Rev. Zurita. 80-81.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

Novelas: La Catedral del Mar

Cuando sale al mercado una novela a la que se le adjetiva como histórica me suelo hace la siguiente pregunta: ¿Cuántos errores y mitos históricos incluirá?

El libro de La Catedral del Mar de Ildefonso Falcones está plagado de ellos, y sorprendentemente, al final del libro, va a explicar al lector que algunos mitos, como el Derecho de Pernada, se dieron. Por eso yo incluiría la novela en la sección de literatura fantástica.

Veamos algunos de los errores y mitos que aparecen (no he puesto todos porque sería una entrada larga y tediosa):

1.

En películas y novelas, así como en algunos artículos serios, nos muestran una Edad Media, incluso un Siglo de Oro, reprimida sexualmente, aterrorizada por moralistas y clérigos o, para dar más dramatismo, aterrorizada por inquisidores fanáticos y obsesionados con todo lo que ocurría bajo las sábanas de sus feligreses. Por supuesto, nada más lejos de la realidad. Es cierto que en el mundo medieval las relaciones sexuales estaban "reguladas" civil y religiosamente entre quiénes, cómo y cuándo, pero, salvo en el caso del adulterio femenino, se hacía la vista gorda si eran simples deslices. La iglesia daba unas normas para que las personas alcanzaran la santidad (el ascetismo estuvo presente con fuerza entre teólogos, moralistas y clérigos hasta el siglo XV). Por tanto, no eran raras las relaciones "prematrimoniales".1

En cuanto a que el tal Arnau "jamas había visto una mujer en cueros", hombres y mujeres estaban acostumbrados a verse sin ropa. Las viviendas apenas tenían una alcoba, solían dormir desnudos (en verano), se aseaban en casa y en los baños públicos (desnudos), se bañaban en los ríos (en verano, desnudos), un castigo público era despojar al reo de sus ropas (hombre y mujer), amamantar a los hijos era un acto de lo más natural...

2

El Derecho de Pernada es un mito.2

3

La falta de higiene entre cristianos es un mito.3 

4.

Las mujeres decentes y no decentes se tapaban los pechos cuando salían a la calle. El vestido de una prostituta no se diferenciaba del de una mujer decente, salvo por algún complemento, un tipo de manto (paño) o por cómo se pintaban ambas el rostro.4 

5. 

Por supuesto, no hay novela que se considere histórica donde no salga la Inquisición. Sobre todo la "come" brujasLa Inquisición Pontificia, y en concreto la española no las persiguió.5

Desde el siglo VI, en los concilios, sí que se establecían condenas morales, como rezos y penas monetarias, hacía todo comportamiento supersticioso, abarcando también la brujería. En 1231, Gregorio IX, castigó la hechicería si estaba vinculada con una herejía. Juan XXII, 1326, promulgará una bula en la que establece las diferencias entre lo que sería herético o lo que sería simplemente superstición. Serán los tribunales civiles los más celosos con las prácticas de la brujería y los que condenarán a las brujas. 


6.

En tierras cristianas no estaba prohibido que musulmanes y judíos practicaran su fe.

7.



Aquí tengo que desarrollar tres puntos: 

7.1 Al final de la novela su autor escribe: «El autor no comparte las consideraciones que a lo largo de la novela se efectúan sobre las mujeres o los payeses; todas ellas, o la gran mayoría, están textualmente copiadas del libro escrito por el monje Francesc Eiximenis, aproximadamente en el año 1381, Lo crestià.»

Sería largo y complejo hablar aquí sobre los pensamientos de Eiximenis, pero solo diré que en ella el fraile hablaba de la malicia humana (como él expondrá en sus obras, es la tercera llaga natural de la naturaleza de hombres, mujeres y niños), indicando que la de las mujeres deshonestas era peor que la de las honestas. Eso sí, consideraba que la mujer era más proclive a caer en el pecado (sensualidad). Por tanto, Eximenis "ataca" a aquellas que se emperifollaban, gastaban más de la cuenta en joyas y sedas, aquellas que permanecían todo el día ociosas, hablaban con acento impostado, que se mostraban en público sin ninguna mesura. Y para evitar todo esto, Eiximenis fue de la opinión de que había que ¡instruir! a  las mujeres, ya que la ignorancia era la culpable de que ellas cayeran en tales "vicios". 

7.2 Utilizar el Antiguo Testamento para "intentar" mostrarnos opiniones, pensamientos o creencias medievales, además de ser pedante es bastante atrevido. Primero, porque las traducciones suelen ser complejas: el latín medieval tiene poco  que ver con el latín actual. 

En el caso concreto de la cita «Mulier si primatum habuerit, contraria est viro suo», que aparece en la novela, he encontrado otras versiones: 
«Mulier si primatum habeat, contraria est viro suo» 
«Mulier si primatum habeat contraria est viro suo»
«Mulier, si primatum habeat super virum suum»
«Mulier si primatum habeat contraria est viro suo»
«Mulier si primatum, habeat et administret viro suo» 

Y las traducciones que he encontrado son estas: 
"Una mujer, si tiene superioridad, es contraria a su marido" 
"Si la mujer tuviere la autoridad/mando, será contraria/rebela a su marido" 
"Si la mujer tiene la autoridad principal, se levantará contra el marido, y le contradice sin cesar". 

Segundo, porque hay que saber en qué libro y en qué apartado de la Biblia están dichas citas. En este caso está incluida en el Eclesiásticos, en un apartado donde se habla de las malas mujeres.

7.3 La frase «Qui delicate nutrit servum suum, inveniet contumacem», se traduciría así: "Si a un esclavo se le consiente desde su infancia, terminará por convertirse en un rebelde" o "Siervo mimado desde niño, al final será desagradecido". 

Pero es curioso que la frase que yo he encontrado del libro de los Proverbios es: 
«Qui delicate a pueritia nutrit servum suum, postea sentiet eum contumacem».

Cuya traducción sería: 
"El siervo mimado desde la niñez por su amo, a la postre será su heredero." 

"El que cría a su siervo con delicadeza desde niño, al final lo tendrá por hijo."

¿Significa esto que el autor de la novela nos ha querido presentar a un dominico bastante inculto o manipulador? ¿O que en aquellos años había varias versiones de la Biblia? Y no, a la mujer (esposa, madre, hija) no se las consideraba siervas. 

8





Si quis virgimen: Las mujeres honestas tenían derechos. Una violación era una violación, y estaba fuertemente penado. Lo que hace el tal Felip es un secuestro que no un estupro, el secuestro de una mujer se consideraba una violación.6 

9
Sobre los judíos hay mucho de lo que hablar (poligamia, sexualidad, endogamia, matrimonios mixtos, purificaciones, relaciones con cristianos, limpieza de sangre (sí, ellos también era muy tiquismiquis con estos temas), virginidad, penas para mujeres que mantenían relaciones sexuales sin estar casadas, o con un hombre de otra religión...), pero solo me centraré en esto:


La Inquisición no perseguía las relaciones sexuales mantenidas con judíos. Serán los tribunales civiles quienes las regulen y estas dependerán de diversas circunstancias. Por ejemplo, si estaba involucrada una mujer cristiana con un judío la pena era muy contundente. Si era un hombre cristiano con una judía se toleraba dependiendo del tipo de relación.
En el concilio del siglo IV se castigaba con pena de excomunión al cristiano que cometiera adulterio con una mujer judía (o gentil). 
En las Siete Partidas se prohíben las relaciones sexuales entre fieles de distintas religiones. Pero tales disposiciones no se solían cumplir. 




Y aquí una crítica de la novela: Una catedral de preciso tasado.
Y sobre errores históricos: La Catedral de las Mentiras.


Bibliografía:
  • Las siete partidas de Alfonso X El Sabio.
  • https://books.google.es/books?id=hrsjDwAAQBAJ&pg=PT3&dq=Santa+Biblia+Versi%C3%B3n+Recobro&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiD-o3wlvbcAhXmD8AKHTaOBiwQ6AEINDAC#v=onepage&q=Santa%20Biblia%20Versi%C3%B3n%20Recobro&f=false
  • https://www.europeana.eu/portal/es/record/9200110/BibliographicResource_1000126596748.html
  • https://www.bibliacatolica.com.br/el-libro-del-pueblo-de-dios/proverbios/29/
  • Javier Lambán Montañés: Aragón Sefarad, Diputación de Zaragoza.537 páginas.
  • Ana María Jiménez Garnica: Los judíos en el reino de Tolosa entre la tolerancia y el proselitismo arriano.
  • Joan Molina Figueras: Las imágenes del judío en la España medieval.
  • Óscar Monterreal Gil: La judería de Toledo en la Edad Media: el arte en su entorno.  
  • Hinojosa Montalvo, José: La sociedad y la economía de los judíos en Castilla y la Corona de Aragón Durante la Baja Edad Media. 
  • Hinojosa Montalvo, José: Los judíos en la España medieval: de la tolerancia a la expulsión.
  • Cantera Montenegro, Enrique: La mujer judía en la España medieval.
  • Motis Dolader, Miguel Ángel: La sociedad judía aragonesa en la Edad Media.
  • Likerman de Portnoy, Susana M.: El mundo íntimo de los sefardíes en las aljamas castellanas siglo XIV-XV.


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...